Una de las cosas que más sorprendió a las personas con las que estoy trabajando ahora es cuando un día les pregunté ¿Alguna vez habéis empatizado con un seleccionador de RRHH?

La verdad, que sus caras fueron un poema, y rápidamente salió la vena defensora que todos tenemos, unos más visible, y otros más escondida, pero al fin y al cabo esa que nos “carga” de razón y nos reafirma en todo aquello que pensamos. Sus respuestas fueron, ¿Para qué? ¿Ellos empatizan con nosotros?

Puede ser que, llegados a este punto, tu tampoco entiendas el porqué de esta pregunta, por eso me gustaría explicarte, las razones de la misma.

¿Para qué necesitas empatizar con un reclutador?

La respuesta es muy sencilla, para entenderlo, porque cuanto más entiendas el funcionamiento de sus preocupaciones, el origen de las mismas, podrás ser capaz de dar muchas más soluciones a los problemas que te plantee, y así, aumentar la probabilidad de ser contratado/a.

Normalmente, las personas asociamos empatía con el simple hecho de ponernos en el lugar de la otra persona, pero va mucho más allá, la empatía pasa por comprender, objetivamente, cómo piensa, siente y actúa esa persona.

Para ello, puedes empezar planteándote cuatro áreas de esa persona, lo que puede estar pensando, lo que puede estar viendo, lo que puede estar sintiendo, lo que puede estar oyendo en su puesto de trabajo y a la hora de hacer esa selección.

Dentro de lo que puede estar pensando, seguramente la persona encargada de la selección, tenga definido un perfil a nivel formativo, experiencia, y competencias, piensa antes de acudir a la entrevista, o de optar a la oferta de trabajo cuáles crees que son las que más se pueden valorar para el puesto y destácalas.

Siguiendo con la siguiente zona para empatizar con un reclutador, sería analizar lo que está viendo ¿Qué puede hacerte diferente del resto de candidatos? ¿Te has parado a pensar en algún momento qué primera impresión generas? ¿Te has preguntado qué es lo que piensan los demás cuando ven tu cv? Investiga sobre este campo y sácale todo el partido que puedas.

Lo que puede estar sintiendo, va muy vinculado a lo que piensa, ve y oye, de manera que, si le planteas una solución para el problema que tiene ahora mismo, seguramente, generes un sentimiento de alivio, de sorpresa que jugará muy a tu favor.

Esto puedes hacerlo diciendo, por ejemplo, en una situación en la que no cumplas con alguno de los requisitos…“Soy consciente de que ahora mismo lo que buscan debe estar relacionado con una persona con las características X – Y – Z, y que estará viendo que yo, no cumplo con Y, Z, pero puedo decirle que me comprometo a adquirir la Z antes de final de año, y que con unos días de práctica puedo refrescar, sin ningún problema la Y, de manera que sí que cumpliría con el perfil que debe tener en mente, y como verá, soy una persona comprometida y con ganas de superarse a si misma que está buscando una oportunidad”

Estoy segura, de que, tras esta demostración de entusiasmo, resolución del problema, compromiso por adaptarte al puesto y comprensión de su situación, has ganado muchos más puntos que cualquiera de los demás candidatos.

¿Te atreves a intentar empatizar?


AUTORA: Estela Brugada Seco @EstelaBrugada

FUENTE: LA NUEVA RUTA DEL EMPLEO 

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