“Un deseo no cambia nada

una decisión lo cambia todo.”

– No sé lo que se supone que tengo que hacer – me dijo.

– Yo tampoco… – vaya dos, pensé y luego me adelanté a preguntarle – ¿Quieres saberlo?

– Sí, claro – me respondió.

Y así empezamos una divertida conversación sobre lo que hacer y lo que no. El caso es que muchas veces no hacemos algo o no tomamos una determinada decisión a tiempo por miedos que nos vienen a la cabeza como si nuestra decisión fuera de vital importancia para el devenir de la historia. Como si cada decisión fuera el desenlace de nuestra película y no una escena más. En fin, somos humanos para lo bueno y para lo malo.

Una técnica de las que más aplico con directivos y profesionales en estos casos son “los cinco escenarios”. Quizás se deba a mi formación como analista político, donde aprendí la práctica de la teoría de escenarios para tomar decisiones en contextos complejos y llenos de incertidumbre o a los años en que hacía teatro, donde cada actuación en el escenario era diferente aunque el guión fuera el mismo. El caso es que para acturar, necesitas un escenario.

PASO 1. Definde lo que crees que va a pasar.

Y digo lo que crees que va a pasar porque nadie sabe lo que va a pasar, salvo la pitonisa del templo de Apolo en los tiempos clásicos, previa suma de dinero para el templo, claro. Es cierto que muchas veces jugamos a ser adivinos y creemos saber lo que va a pasar, pero es una creencia, no una verdad absoluta. Define lo que crees que va a pasar, pero asume que es una creencia por tu parte.

PASO 2. Historias alternativas.

No podemos adivinar lo que va a pasar, pero sí podemos anticipar varias situaciones. Es como la quiniela de fútbol, no sabemos los resultados, pero sí las posibilidades. Así que ahora pasaremos a ver diferentes escenarios posibles. En el paso anterior, has contado lo que crees que va a pasar, ahora toca el turno a hacerse preguntas: 1) ¿Podría pasar algo peor? 2) ¿Podría pasar algo mejor? 3) ¿Qué es lo peor que podría pasar? 4) ¿Qué es lo mejor que podría pasar?

PASO 3. Los 5 escenarios.

La respuesta a cada pregunta anterior ha creado un escenario nuevo, que junto a la primera historia de lo que creemos que va a pasar nos dan los “cinco escenarios” básicos. Cada escenario es un relato posible y para que tenga lugar tienen que coincidir determinados hechos. ¿Qué hechos son clave en cada escenario? ¿Qué es lo que tiene que pasar exactamente para que se llega a un escenario y no a otro?

Definir las claves de cada escenario, nos facilita entender que nuestras decisiones son sólo una parte del resultado, no el resultado mismo. Una decisión es nuestra responsabilidad; un resultado es la suma de muchas variables y factores que intervienen. No hay una lógica determinista entre lo que hacemos y lo que conseguimos. No es cierto que si hacemos siempre lo mismo, conseguimos los mismos resultados; lo cierto es que en contextos que se mantienen iguales, si hacemos lo mismo, conseguimos los mismos resultados; pero un cambio en el contexto puede hacer variar los resultados de forma independiente a nuestras acciones. Decisiones y contextos son dos claves en los resultados, dos elementos que se relacionan entre sí y se transforman mutuamente.

PASO 4. El futuro.

No podemos predecir el futuro, pero sí, preverlo. No podemos asegurar al cien por cien lo que va a pasar, pero sí, adelantar posibles escenarios futuros y en cada escenario, tomar nuevas decisiones. ¿Qué harías en cada escenario nuevo?

PASO 5. Regreso al presente.

¿Y ahora? ¿Qué vas a hacer? El miedo no es a la decisión, sino a la incertidumbre de lo que va a pasar. Lo que no sabemos nos da miedo y nos frena, mientras que lo que entendemos nos da seguridad.

Ahora, entendemos los diferentes escenarios en que nos podemos encontrar y ahora, ya sabemos que una decisión sólo será el paso para tomar otras decisiones más adelante. Normalmente, nuestro amigo el cerebro nos pone las imágenes de las consecuencias más negativas para que no actuemos… o para que asumamos la responsabilidad de actuar. Al fin y al cabo, el miedo es una reacción y la decisión, una acción… y para actuar, necesitamos un escenario. ¿En qué escenario quieres actuar?


Agradecimiento a Mario Guerrero en este excelente post que me ha permitido compartir en la página.