Un casting para tu mensajería

La logística, considerada por muchos como un daño colateral, es fundamental en la determinación del precio y en la diferenciación de un comercio electrónico.

Un casting para tu mensajería

Los expertos son unánimes: una mala planificación logística puede señalar la delgada línea entre el éxito y el fracaso de un e-commerce. “Los emprendedores tienden a dejarlo para el final. Montan la tienda, escogen el producto, el marketing y, como no es un aspecto glamuroso, se olvidan de la logística. Y una vez que lo tienen todo creado, se dan cuenta de que tienen que contar con los costes de la logística para fijar sus precios y deben volver a replanteárselo todo”, señala Antonio Fueyo, director general de Tipsa, que cuenta con un departamento específico de comercio electrónico, eTipsa.

“La logística tienen un impacto fundamental en el precio final y antes de fijar éste es fundamental realizar el análisis previo para ver qué coste puede soportar el producto”, confirma Enrique Nader, director comercial y de Desarrollo de 020 Logística. Un coste que no es pequeño. Jesús Sánchez Lladó, director de eComercio y Paquetería de Correos, se anima a cuantificar el coste del transporte en el coste final del producto entre el 7% y el 12%. Si a ello se añaden los gastos de almacenamiento, empaquetado y los costes de expedición, se puede elevar fácilmente a un 50 % más, un porcentaje más que suficiente para echar por tierra tus previsiones de margen si no lo has contabilizado. Y es que, como recuerda Bruno Ceccaldi, director de Marketing de MRW, “en Internet sólo se puede vender lo que nos permite la logística y es ahí donde más decepción se lleva el emprendedor porque es la parte más fea”.

Crecimiento de dos dígitos
Aunque la mercancía que mueve el comercio online (13.000 millones de euros de ventas de los que sólo el 40%-50% corresponde a producto físico) todavía está a años luz de lo que genera el comercio offline (200.000 millones), lo cierto es que es un mercado que crece al ritmo de dos dígitos cada año, y eso se refleja en el hecho de que están proliferando operadores especializados en el e-commerce y que los grandes proveedores han creado departamentos ad hoc.

Gestionar correctamente la logística no es tarea fácil, porque implica mucha dedicación de tiempo y de dinero. En el comercio tradicional se limita a la compra, almacenamiento y venta, “en el e-commerce puede abarcar desde la gestión de las importaciones, si el producto se fabrica fuera de España, las gestiones aduaneras e importación (éstas también pueden darse en el offline), el almacenaje, el picking (la manipulación y preparación de cada pedido unitario), la distribución de los productos a los compradores online y la gestión de las devoluciones”, enumera Nicolás Mouze, director de Marketing y Ventas de DHL Express Iberia.

Tipos de ‘e-commerciantes’

El ‘drop shipping’
Es la forma más sencilla de arrancar, pero también la que menos margen comercial deja. El emprendedor actúa casi como intermediario entre el cliente final y el fabricante-mayorista. Se ahorra muchos gastos, pero depende de terceros (los fabricantes y los transportistas) para cumplir con los compromisos de entrega y para dar fiabilidad. Exige acuerdos muy cerrados.

El externo
En el caso del e-commerce es muy habitual que contraten todo el proceso logístico a un tercero de manera que el proveedor asuma la recepción, el almacenado y el empaquetamiento de la mercancía, además de la distribución. Simplifica mucho los trámites y las gestiones, permitiendo al emprendedor dedicarse a hacer las ventas. En su contra, es más caro que si la logística la asumes tú directamente.

El artesano
Sánchez Lladó lo define como el “emprendedor que hace y desarrolla sus productos. Los fabrica, los gestiona y los vende desde su portal. Realiza todo el proceso logístico hasta el envío”. Tiene la ventaja de que juega con unos márgenes mayores porque asume toda la logística y puede gestionar perfectamente su stock.