• El 50% invierten para empezar un negocio al menos 19.480 euros
  • “No lo hagas, las opciones de éxito son prácticamente nulas”. Esta frase, o una similar, es lo que ha escuchado todo emprendedor en despachos, bancos y oficinas al explicar su proyecto de negocio. Y es que crear una start-up no es fácil, pero a día de hoy se han conseguido más de 1.600.

Es el dato que aparece en SpainStartupMap, una página web que actualiza en tiempo real el mundo de las start-ups españolas. Incluyen una lsita con más de un centenar de inversores -firmas de venture capital, business angels, family offices- y decenas de tips sobre el ecosistema del emprendimiento en España.

Por lo tanto, si 1.600 proyectos de start-up han salido adelante, ¿por qué no uno más? Fintonic, como buena start-up de capital 100% español, ha recopilado todo lo necesario para emprender. No es fácil, pero con esfuerzo puede lograrse.

¿Cómo es el emprendedor español?

El perfil medio del emprendedor español es un hombre de entre 35 y 44 años -es decir, con experiencia- con formación superior y altos ingresos, según el Global Entrepreneurship Monitor (GEM) y el Centro Internacional Santander Emprendimiento (CISE).

Aunque de momento predominan los hombres, cada vez son más mujeres las que apuestan por el emprendimiento, reduciendo las diferencias. Es importante destacar que uno de cada dos emprendedores han recibido algún tipo de formación específica en algún momento de su vida.

Uno de los elementos que siempre sobrevuela a los emprendedores es el miedo, pero si algo caracteriza a las personas que lanzan un negocio es la valentía. Según el GEM, cerca de la mitad de los españoles creen que el miedo al fracaso no supone un obstáculo para emprender. Además, uno de cada tres conoce ya un emprendedor que le puede servir de referencia. Asimismo, la mitad considera que el emprendimiento es una buena alternativa laboral, que les puede llevar a un buen estatus social y económico.

¿Quién paga?

Una vez que se tiene una gran idea, se conocen los socios y el equipo… ya solo falta una cosa: los euros. Hay muchos análisis sobre la Ley de Emprendedores y lo que supone para quien quiere sacar aldelante un proyecto. Entre sus puntos fuerte está la opción de reducir los costes iniciales de los creadores de empresas, la intención de agilizar los trámites, impulsar el espíritu emprendedor y promover la internacionalización.

¿Qué problemas se deja en el tintero la ley? El principal es que no presta atención apenas a los problemas de financiación, y tampoco está desarrollado totalmente la limitación de la responsabilidad del empresario.

Sin embargo, la primera inquietud es saber de dónde sacar el dinero. En Fintonic han resulto la pregunta. Según el informe GEM, los que más fácil tienen emprender son los que disponen de un mayor nivel de ingresos previos. El 50% de los emprendedores que han empezado en los últimos meses una aventura empresarial han necesitado una inversión de al menos 19.480 euros. De ellos, hasta un 40% ha aportado el 100% del capital “en solitario”.

Otra opción es el ‘crowdfunding’. la financiación colectiva desinteresada. Sin embargo, el porcentaje de financiación informal para las start-ups españolas ronda un 3,2% del total.

La mayoría de start-ups suelen combinar estas opciones de financiación: aportan ingresos propios y consiguen el resto a través de la financiación externa bancaria o privada.

Retos y obstáculos

Si con la principal preocupación no había dudas, con el principal problema tampoco: las trabas burocráticas y los múltiples impuestos. Si el emprendedor aspira a conseguirsubvenciones públicas para financiarse, tiene que estar preparado para enfrentarse a un sinfín de trámites burocráticos, lo que supone un importante coste en tiempo. Además, las subvenciones suelen traer consigo la firma de varios compromisos que hay que cumplir.

En el caso de la financiación bancaria es necesario negociar el tipo de interés, las comisiones, e incluso la contratación de ciertos productos bancarios para poder acceder al crédito. Se trata de otro proceso que requiere paciencia, y de una gran capacidad para convencer al director de la sucursal, especialmente en estos tiempos que corren, en los que es tan complicado acceder a la financiación bancaria.

En el caso de la financiación propia, primero hay que tener claro si es asumible. Para elloFintonic ofrece una herramienta que permite evaluar el patrón de gasto y el saldo neto real.

Otra opción es encontrar un socio, que además de dinero es interesante que pueda aportar experiencia y contactos. Debe ser una persona en la que se confíe, y que pueda ayudar a iniciar el negocio.

¿Esto funciona?

Hay varias señales para saber si el rol de empresario está saliendo bien, empezando por los beneficios. ¿Qué hay en cuenta después de hacer el balance de ingresos y gastos? ¿Está en color rojo?

Lo habitual en una start-up es empezar en pérdidas, aunque no es lo mismo con 100 euros que con 100.000. Hay herramientas online que permiten organizar y monitorizar todos los movimientos bancarios, como Fintonic. No obstante, no hay que olvidar que si un negocio no es rentable no es sostenible. No hay que dejar de prepararse ante la posibilidad de tener que echar el cierre. Aunque no hay que derrumbarse por un primer balance negativo.

Hay que comprobar si los gastos de la empresa crecen más que los ingresos, y por qué puede estar pasando. Si contratas una nueva persona, porque el trabajo va bien y es necesario, también se notará, sobre todo en los primeros meses.

También hay que revisar constantemente las facturas pendientes de cobrar, porque es sorprendente la cantidad de dinero que se puede acumular en esa partida. Además, hay que recordar que el mejor cliente no es el que más paga, sino el que genera las mayores ganancias.

Y aunque se alcance la estabilidad, siempre llega el momento en el que es necesario crecer. Es importante no congelar nunca los esfuerzos en marketing, y vigilar a todos los clientes potenciales.

FUENTE: eleconomista.es