Cuando una persona apuesta por montar un negocio se encuentra con que tiene que realizar una serie de trámites y presentar un sinfín de papeles en la Administración de los que va a depender intrínsecamente su actividad. El Vocal del Colegio de Gestores Administrativos, José Antonio Martín Herrera, revela en este artículo cuáles son los principales problemas a los que tiene que enfrentarse un autónomo en ese proceso administrativo. Algunas de estas dificultades van desde al complejidad para elegir la forma jurídica, hasta sanciones por no completar correctamente los formularios.

Es cierta la impresión de que emprender es complicado. Son muchos los aspectos que un autónomo tiene que tener en cuenta y muchas las decisiones que debe tomar antes, durante y tras el cierre de su negocio y que pueden afectar directamente al éxito de un proyecto. No escoger la forma jurídica adecuada, sanciones por no completar correctamente el formulario o recargos por no presentar a tiempo un modelo son algunas de las principales quebraderos de cabeza a los que un trabajador por cuenta propia tiene que hacer frente.

El largo y tedioso proceso administrativo que conlleva emprender es algo ya manido. Pero, no por eso, el Vocal del Colegio de Gestores Administrativos, José Antonio Martín Herrera, deja de explicar que los autónomos continúan tropezando en las mismas piedras. Incluso los que ya cuentan con larga experiencia.

1.- Elegir la forma jurídica

La amplitud y la diversidad de las formas jurídicas que hay en España es la primera dificultad administrativa que se encuentra el autónomo, según el Vocal del Colegio de Gestores Administrativos. Debido a la variedad de figuras que existen y a que cada una tiene “aparejado” un régimen fiscal propio. “Esto es un problema para cualquier persona que decida iniciar un negocio porque no conoce cuál es la forma jurídica que más le interesa. Muchos de ellos no pueden acudir a un experto y cuando van a darse de alta a una ventanilla de la Administración, no hay ni tiempo, ni posibilidad de que se les  pueda explicar e indicar cuál es forma jurídica adecuada”.

Una mala elección de la forma jurídica puede hacer que un emprendedor pague más impuestos de los que debería. Martín Herrera pone el ejemplo de una persona que decide montar un bar y nadie le explica que existe un régimen tributario que se llama estimación objetiva, o más conocido como módulos, que quizás para su actividad pueda ser interesante ya que, tributando por este régimen puede pagar menos impuestos que si tributase por  estimación directa. O incluso cabe la posibilidad de gestionar ese bar mediante una sociedad limitada.

2.- Normas, decretos y órdenes

La normativa que puede llegar a afectar e influir en un negocio puede llegar a ser tan extensa que incluso el propio Vocal de Gestores Administrativos reconoce que le cuesta estar al día. “Son tantas las normas, tantos los decretos y tantas las órdenes que pueden incidir sobre una actividad económica que a veces emprender es realmente una lucha” destacó.

3.- El local

Encontrar el local correcto y que cumpla con todos los requisitos es una tarea compleja debido a que el procedimiento es competencia municipal. “La normativa que hay en Madrid no es la misma que existe en Cataluña, y dentro de la Comunidad, no es la misma la de Getafe que la de Alcalá”, señala Herrera. Esto dificulta el proceso de instalación de un negocio porque, cuando un autónomo alquila un local, se da cuenta que no puede ejercer su actividad porque no puede obtener una licencia de apertura que le permita operar, ya que el establecimiento no cumple con los requisitos.

En este sentido, el Vocal de Gestores Administrativos recomienda “escoger un local en el que ya se haya llevado acabo la actividad que se quiere poner en marcha -es decir, si es un bar hay que escoger un sitio donde ya haya habido un bar-, porque es la forma de que el emprendedor se asegure de que el sitio ya posee la bendición del Ayuntamiento”.

Ahora bien, empezar desde cero en un local que no haya estado adaptado anteriormente es algo que éste gestor no recomienda ya que puede llegar a convertirse en “una operación casi imposible. Porque cuando crees que todo está correcto, te pueden sancionar por no tener el distintivo de los extintores o porque no se cumple con la altura o porque el diámetro del baño es de 1,20 metros para que cojan sillas de ruedas”.

4.- Sanciones por errores en la cumplimentación

Tal y como detalla José Antonio Martín Herrera, “asistimos desde hace tiempo a una auténtica vorágine de sanciones, principalmente, por parte de la Agencia Tributaria. Se están sancionando hechos que no producen ningún prejuicio a la Administración. Entiendo que un autónomo sea sancionado por no pagar el IVA, pero si una persona comete un simple error de cumplimentación en una declaración que no tiene trascendencia tributaria o que no tiene perjuicio para la Administración, no entiendo porque hay que aplicar una sanción que, como mínimo, va a ser de 200 o 300 euros”. Actualmente, según señaló Martín Herrero, se está sancionando por presentar una declaración informativa un minuto fuera de plazo.

5.- El recargo por no pagar las cuotas a la Seguridad Social

El Vocal de Gestores Administrativos activa todas las alarmas cuando se trata de pagar las cuotas a la Seguridad Social y siempre aconseja a sus clientes “tener saldo siempre en la cuenta a final de mes para pagar la cuota. Porque si, por lo que sea a finales de mes llega una factura que el autónomo no preveía y la cuota no se puede pagar, hay un recargo del 10%. Peor es con la tarifa plana de 50 euros porque el retraso multiplica por siete la cuota ya que se pierde la bonificación y se pasa a pagar la cuota mínima de 278 euros y a esta cantidad se le aplica el recargo del 10%. Al final acabas pagando 305 euros”.

6.- Los fallos y despistes salen salir muy caro

El autónomo no puede equivocarse en el papeleo. Ésta es la sensación que tiene José Antonio Martín Herrera, Vocal I del Colegio de Gestores Administrativos, porque “cuando se equivoca en un milímetro, el autónomo tiene encima suya una sanción muy importante que puede ser de 200 euros hasta más de 400€ y que realmente puede llevarse casi su beneficio mensual”.

Los fallos y despistes a la hora de cumplimentar los papeles pueden salir muy caros y pueden llevar a la ruina a un emprendedor. Según recuerda Martín Herrero, una persona vino a su gestoría para ver cómo le podíamos solucionar una deuda que tenía de 70.000 euros con la Agencia Tributaria. “Éste chico tuvo la mala suerte de cambiar de domicilio y poco tiempo después de mudarse Hacienda le envió un requerimiento para una inspección a su antigua casa. Este requerimiento no le llegó y no pudo atenderlo por lo que la inspección le quitó todos los gastos deducibles que había metido en su declaración. La Agencia volvió a mandarle otro requerimiento, le dio un plazo de un año y luego de tres años para contestar, pero se los enviaban siempre al domicilio que no era. Entre tanto, el emprendedor cambió su empadronamiento -con lo cual la Administración tenía conocimiento- y en su Declaración de la Renta puso la referencia catastral y la dirección de la casa nueva, pero cometió el gravísimo error de no marcar una pequeña casilla de 0,4 mm x 0,4 mm que pone cambio de domicilio, pues pensó que con su nombre y la referencia catastral ya valía. Pero no valió. La Agencia le siguió mandando cartas a su antigua dirección. Tuvo cuatro inspecciones no atendidas, le quitaron todos los gatos deducibles de los cuatro años y se encontró al final con una deuda de 70.000 euros. Este señor está hoy en la ruina y no puede seguir con su trabajo porque no está al corriente de sus deudas con Hacienda” finalizó el Vocal I de Gestores Administrativos.

Asimismo, según denuncia Martín Herrero, los autónomos está en desventaja en este tipo de situaciones, porque “al asalariado le quitan un porcentaje equitativo de su salario, mientras que al trabajador por cuenta propia le embargan todo”.

Consejos de un gestor para el autónomo

Para hacer frente a todo el papeleo y las trabas administrativas que supone trabajar por cuenta propia, el Vocal I del Colegio de Gestores Administrativos, José Antonio Martín Herrera, ofrece una serie de consejos y recomendaciones. El primero de ellos es que “los impuestos se hacen todos los días. A veces vale la pena perder esos 10 segundos para pedir que nos hagan la factura de forma correcta con todos los datos para luego poder deducir esos gastos”.

Y el segundo es intentar no entrar en el ciclo de aplazar el IVA, “porque cuando entras en la dinámica de pedir aplazamientos, es muy difícil salir y hay que tratar de evitarlo”.

 


FUENTE: @diarioAyE

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AUTORA: IVANA HARO


 

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