¿Buscas trabajo? ¿Hace mucho que envías currículos y siguen sin llamar? Puede que haya crisis y que las empresas estén buscando perfiles muy diferentes al tuyo o que estés cometiendo algún que otro error. Puede que no llamen porque ni siquiera se han leído tu CV hasta el final. ¿Por qué? Por motivos como los 10 que vienen a continuación:

 

Cuidado con tu correo electrónico

Puede que tengas una larga trayectoria laboral, mucha experiencia y que estén dispuestos a contratarte, pero cuidado con lo que tu correo electrónico dice de ti. Procura que tu correo destile profesionalidad, que vaya acorde con tu edad y el puesto que sustentas, no vayas a enviar un currículum desde el morenita_25 que te creaste de joven ni desde la cuenta que usaste una vez en yahoo respuestas. Cuanto más sereno, fácil de recordar y menos puntos y guiones, mejor. Por lo demás, siempre es recomendable una cuenta Gmail.

No estás en Google

Lo primero que un empresario interesado en ti hará (del mismo modo que tú deberías hacer con su empresa) es buscarte en Google. Con esto el empresario no busca que seas famoso en la red, sino que tengas la presencia suficiente como para encontrar fácilmente tu perfil de Linkedin, de Twitter o algún contenido que hayas creado (debes crearlo) en forma de blog, por ejemplo. Si tienes todo eso y no apareces en las primeras sugerencias de Google, algo estás haciendo mal, así que revisa esos campos y hazlos más accesibles.

Tu último tweet es de 2011

Especialmente en comunicación, marketing y derivados, no puedes predicar ser un gurú digital, un entendido de medios, de redes sociales o un gestor de contenidos, si no has tuiteado nada en los últimos 4 años. No tienes por qué tener muchísimos seguidores, pero intenta ser activo, crear conversaciones, compartir contenido y, en definitiva, tener movimiento y a poder ser algo de feedback.

Tu foto de perfil en Facebook da vergüenza ajena

Y no solo la de perfil, sino todas aquellas que tengas abiertas al público ajeno a tu círculo de amistades. Está bien que tengas vida social, amigos y alguna noche de desfase, pero eso no quiere decir que tenga que ser tu carta de presentación. Quedan fuera de las fotos de perfil aceptables todas aquellas en las que pongas caras raras, salgas sin camiseta o en bañador, hagas morritos o des vergüenza ajena por lo que sea que estés haciendo. Y sobre todo, quedan fuera especialmente collages, fotos mal cortadas, pixeladas y selfies. Enserio, si quieres entrar en el mundo laboral no tienes por qué llevar siempre traje y corbata pero tampoco debe parecer que no has salido de la adolescencia o te has escapado de un after.

Tu foto de LinkedIn es un selfie

LinkedIn es la red social profesional por excelencia, de modo que todas las licencias “artísticas” o jocosas que puedas permitirte en Facebook o Twitter quedan del todo descartadas aquí. La foto de perfil o LinkedIn debería ser aceptable para un CV (o un book). Evidentemente no necesitas tener una foto muy glamurosa o hecha recién salida de un buffet de abogados, pero sí debes mostrar tu cara; nada de taparte con el flequillo o usar filtros, todas estas creatividades, a menos que seas creativo o fotógrafo, resérvalas a Instagram. Tu foto de perfil en LinkedIn debe ser apropiada en contenido y en tamaño, así que a poder ser que no se vea borrosa o pixelada.

Faltas de ortografía

Nadie quiere en su empresa a un analfabeto. Y ya está. Si no sabes diferenciar “a ver” de “haber”, “valla” de “vaya” o “ahí”, “ay” y “hay”, puede que debas aprender a escribir. Cuidado con las faltas de ortografía, los errores tipográficos, la poca coherencia y cohesión y el vocabulario. Nadie quiere contratar a alguien que “ a cido esperto en programasion”. Me sangran los ojos.

Demasiado argot

Habla claro y conciso, explica en tu CV lo que has hecho igual que se lo explicarías a tu madre; simple y para que ella lo entienda. Pues igual. Nadie quiere leer que has trabajado como “organizador especialista en redistribución alimenticia según patrones preestablecidos en cuanto a gama pantone y sistema alfanumérico” si puedes decir “reponedor en Mercadona”, y es que nadie quiere necesitar un diccionario o una bola de cristal para saber a qué te has dedicado. No seas remilgado ni rimbombante; las cosas claras y el chocolate espeso.

No has escrito nada desde el instituto

Aquello que presentes y tu redacción no deben parecerse a un trabajo para el colegio. Hoy en día hay incontables formas de publicar tu trabajo y demostrar qué haces y cómo, así que hazlo. Especialmente si optas a un puesto de marketing o comunicación en general, no puedes no haber escrito nada desde tu último examen. Demuestra un estilo propio, tu manera de redactar y el tipo de contenido que produces. Puede ser una muy buena carta de presentación independientemente de la empresa a la que se lo envíes. Ten un blog, un espacio en Twitter, lo que sea, pero ten algo que aporte personalidad.

Has enviado 15 CV para 15 trabajos en una misma empresa

Está muy bien que quieras un trabajo, y está muy bien que envíes muchos currículos, pero procura que recursos humanos no reciba 10, y procura también que no parezca (no decimos que sea así) que te da igual ser director de cuentas que aparejador. En vez de eso, procura redactar una carta de presentación en que expliques a qué trabajo optas, por qué, y qué crees que puedes aportar. Y si no sabes a qué posición aplicar, prueba a enviar un e-mail al manager de selección explicando tu experiencia e intereses. Pero nunca, nunca, nunca te muestres desesperado.

El Ctrl + F y el “esto no era para tí”

¿Y qué es Ctrl + F? te preguntarás. Ctrl + F es un atajo de teclado que sirve para buscar cualquier palabra en el texto, a modo de vista rápida. Esto te lo cuento porque es probable que hagas un CV general, y una carta de presentación general, y un mail general… ¿me sigues? Puede que “por error” acabes enviando un “siempre he admirado la labor que su bufete de abogados desempeña” a una hidroeléctrica. Si es así, no dudes que tu CV va directo a la papelera. Nunca envíes nada sin leerlo dos veces o sin asegurarte a quien se lo envías. No vayas a cometer ese error. Algunas empresas se aseguran de que realmente es a ellas a quien se lo envías, así que cuidado con eso, y ahora que has aprendido un nuevo atajo de teclado, úsalo.

 

Buscar trabajo es difícil, no lo hagas más de lo que ya es. Hazte un favor y no le des a la empresa un motivo para no contratarte incluso antes de concederte una entrevista. Da una buena imagen y procura usar las palabras adecuadas, adecúa tu imagen a la que des online y a papel y procura que esta se adapte al puesto que solicitas. Al final, la cuestión es llamar la atención o, por contrario, intentar no llamarla demasiado.

 

Adaptación del artículo de Marshable por Aina R. Gallofré – Eureka Experts