La relación entre inteligencia artificial y empleo ya no puede analizarse desde intuiciones o discursos genéricos. Hoy disponemos de datos sólidos que permiten comprender qué está ocurriendo realmente en el mercado de trabajo, quiénes se están beneficiando de la adopción de la IA y dónde se están generando nuevas brechas. El Barómetro Global de IA y Empleo aporta una radiografía clara y, en algunos aspectos, incómoda: la IA impulsa la productividad y los salarios… pero también acelera la polarización laboral.

Productividad al alza: el principal beneficio visible

Uno de los hallazgos más consistentes del barómetro es que las organizaciones que integran inteligencia artificial de forma estratégica experimentan incrementos de productividad muy superiores a la media. La IA permite:

  • Automatizar tareas repetitivas y de bajo valor añadido.

  • Mejorar la toma de decisiones mediante análisis avanzado de datos.

  • Aumentar la eficiencia de equipos profesionales sin incrementar plantillas.

  • Reducir tiempos de ejecución y errores operativos.

Este impacto no se limita a sectores tecnológicos. Servicios profesionales, finanzas, marketing, recursos humanos, educación o industria están incorporando IA como herramienta transversal de trabajo, no como solución aislada.

La otra cara: brecha de competencias y polarización

El mismo fenómeno que incrementa la productividad está generando un efecto colateral relevante: una brecha creciente entre personas con competencias en IA y quienes no las tienen.

El barómetro evidencia que:

  • Los profesionales que dominan herramientas de IA comienzan a recibir mejores salarios y mayor estabilidad laboral.

  • Se acelera la diferenciación entre perfiles altamente cualificados y aquellos con tareas fácilmente automatizables.

  • El mercado de trabajo tiende a polarizarse si no se acompaña este proceso con políticas activas de formación.

No es la IA la que genera desigualdad por sí misma, sino la velocidad de adopción frente a la lentitud en la actualización de competencias.

Las “primas salariales” de la IA

Un dato especialmente relevante es la aparición de primas salariales asociadas al uso efectivo de la IA. No se trata solo de perfiles técnicos o desarrolladores, sino de profesionales capaces de:

  • Integrar IA en su trabajo cotidiano.

  • Mejorar resultados con apoyo de herramientas inteligentes.

  • Combinar criterio humano con automatización.

Esto refuerza una idea clave: la empleabilidad futura no dependerá solo del puesto, sino de la capacidad de adaptación tecnológica dentro de ese puesto.

Riesgos estructurales si no se actúa

El informe advierte de varios riesgos si la transición no se gestiona adecuadamente:

  • Desplazamiento de trabajadores sin alternativas claras.

  • Incremento de la desigualdad salarial.

  • Dificultades de acceso al empleo para colectivos vulnerables.

  • Desajuste entre sistema educativo, formación para el empleo y mercado laboral real.

Estos riesgos no son inevitables, pero sí probables si la IA se implanta solo desde la lógica de eficiencia empresarial, sin políticas de acompañamiento social y formativo.

Oportunidad histórica para las políticas de empleo

Desde una perspectiva profesional y de orientación laboral, el barómetro apunta a una oportunidad clara: utilizar la IA como palanca para mejorar la calidad del empleo, no solo para optimizar costes.

Esto implica:

  • Invertir en formación accesible en competencias digitales e IA.

  • Integrar la IA en los servicios de orientación laboral.

  • Diseñar itinerarios personalizados basados en datos.

  • Anticipar necesidades del mercado y no reaccionar tarde.

La clave no es frenar la tecnología, sino gobernar su impacto.

Conclusión

El Barómetro Global de IA y Empleo confirma lo que ya empezamos a observar en la práctica: la inteligencia artificial multiplica oportunidades para quienes saben utilizarla y amplifica riesgos para quienes quedan fuera del proceso.

El reto no es tecnológico, sino estratégico y humano. La IA puede ser un factor de progreso colectivo o un acelerador de desigualdades. La diferencia la marcarán las decisiones que tomemos hoy en formación, orientación y políticas públicas de empleo.

Leer más en:

Informe Barómetro Global de IA y Empleo – PwC.