Hay datos que no son solo cifras, sino un mensaje social. Uno de ellos es contundente:

📌 El 90,6% de las personas con discapacidad sitúa el empleo como prioridad para 2026.

Este resultado forma parte del 6º informe “Discapacidad y expectativas para el nuevo año”, elaborado por el Observatorio de la Vulnerabilidad y el Empleo de Fundación Adecco, a partir de una encuesta a 650 personas con discapacidad en edad laboral.

Y aquí viene lo más relevante: esta prioridad no es una aspiración abstracta. Es un reflejo de algo esencial: el empleo sigue siendo la principal palanca de autonomía, estabilidad, autoestima y participación social real.

Pero el mismo informe aporta un matiz crítico que no podemos ignorar:

⚠️ 4 de cada 10 personas con discapacidad (39,6%) temen que la IA les deje sin empleo.

Este artículo no va de “dar pena” ni de “buenismo”. Va de profesionalizar el enfoque: qué significa empleabilidad inclusiva en 2026, qué riesgos reales existen con la digitalización y la IA, y qué propuestas concretas necesitamos desde la orientación laboral, la formación y el emprendimiento.

2026: la paradoja del empleo (y por qué en discapacidad es más dura)

España ha avanzado en el empleo de las personas con discapacidad, pero el informe deja claro que las barreras estructurales siguen presentes.

Algunos indicadores ayudan a entenderlo:

  • El empleo sigue concentrándose, en gran medida, en el ámbito protegido.

  • La actividad laboral es baja.

  • El nivel educativo medio sigue siendo inferior al de la población general.

No se trata solo de oportunidades: se trata de accesibilidad real al mercado de trabajo en condiciones de igualdad.

Y esa igualdad se juega en tres planos:

  1. Acceso al empleo

  2. Permanencia y estabilidad

  3. Progresión profesional y promoción

👉 La inclusión no empieza ni termina con un contrato. Empieza antes… y se consolida después.

El gran dato invisible: empleo protegido vs empleo ordinario

Una de las frases más importantes del informe es también una de las más incómodas:

📌 Según datos del SEPE (octubre 2025), un 74,5% de las contrataciones de personas con discapacidad se producen en el ámbito protegido, mientras solo un 25,5% se incorporan a empresa ordinaria.

Esto no cuestiona el papel de los Centros Especiales de Empleo (CEE). Son necesarios.

Pero sí obliga a una reflexión técnica:

Los CEE no pueden ser un “destino final”, sino un puente hacia la empresa ordinaria, cuando sea viable.

Y para construir ese puente necesitamos tres palancas:

  • orientación individualizada

  • formación ajustada al mercado

  • acompañamiento en el puesto y dentro de la empresa

El miedo a la IA: no es rechazo tecnológico, es sensación de vulnerabilidad

Aquí aparece la dimensión emocional y estratégica del informe.

Cuando un 39,6% teme perder su empleo por la IA, no está diciendo “odio la tecnología”. Está diciendo:

  • “No sé si voy a poder adaptarme”

  • “No sé si tendré formación”

  • “No sé si mi empresa adaptará los entornos”

  • “No sé si me excluirán de los nuevos procesos”

Ese temor tiene lógica porque:

  • la automatización suele sustituir tareas repetitivas y de baja cualificación,

  • y parte del empleo accesible para discapacidad se ha concentrado históricamente en ese tipo de funciones.

Pero atención: el informe también sugiere una puerta.

La IA, bien usada, puede ser la mayor herramienta inclusiva de la historia laboral moderna:

✅ lectura y escritura asistida
✅ accesibilidad cognitiva
✅ traducción y subtitulado
✅ asistentes de productividad
✅ automatización de tareas complejas
✅ apoyo a entrevistas y comunicación laboral

La IA puede excluir… o puede nivelar el terreno.
La diferencia es la estrategia.

Discriminación: el elefante en la habitación

Aquí el informe se pone serio.

📌 El 83,6% de las personas encuestadas afirma que su discapacidad ha influido en sus oportunidades laborales.

Esto significa que, incluso con formación, incluso con motivación, incluso con experiencia… existe un filtro cultural y organizativo que sigue operando.

Y además:

  • muchas personas afirman que ni siquiera pasan el primer corte del CV,

  • y una parte importante declara discriminación también una vez dentro.

👉 En términos de orientación laboral esto es clave:
No solo orientamos a personas. También tenemos que orientar organizaciones.

Orientación laboral inclusiva 2026: qué debemos actualizar ya

El informe lo deja claro: el empleo es prioridad. Pero la prioridad se transforma en resultado solo si hay un sistema fuerte.

Desde orientación laboral propongo 5 líneas de actuación:

✅ 1) Diagnóstico competencial con mirada inclusiva

No basta con “perfil profesional”. Hay que analizar:

    • barreras y facilitadores,

    • entornos accesibles,

    • adaptación razonable,

    • competencias digitales básicas,

    • competencias IA aplicadas.

✅2) IA aplicada a la empleabilidad (para todas las personas)

No se trata de “saber de IA”. Se trata de usarla como:

    • entrenador de entrevistas,

    • asistente para CV y cartas,

    • apoyo para preparar oposiciones,

    • sistema de organización,

    • ayuda a comprensión, escritura y comunicación.

✅ 3) Itinerarios de inserción con acompañamiento post-contrato

El informe sugiere que la confianza laboral incluso baja en personas ya empleadas (por incertidumbre, barreras internas, promoción…).

Propuesta clara:

acompañamiento posterior y seguimiento preventivo para estabilizar y consolidar el empleo.

✅ 4) Empresas: formación en accesibilidad y gestión inclusiva real

La inclusión no se delega.

La empresa ordinaria necesita:

    • cultura,

    • protocolos,

    • sensibilización,

    • sistemas accesibles,

    • formación interna.

✅ 5) Intermediación inteligente: datos + alianzas + perfiles reales

No más “colocación rápida” sin sostenibilidad.
Necesitamos:

    • prospección con enfoque de calidad,

    • matching real,

    • alianzas con empresas comprometidas,

    • evaluación de permanencia.

Emprendimiento inclusivo: autoempleo con soporte (no “sálvate como puedas”)

Aquí entra una pieza especialmente potente que me has aportado y que es oro para tu línea editorial: la UNED.

La UNED impulsa una microcredencial virtual titulada:

🎓 “Liderazgo y estrategias para el emprendimiento de las personas con discapacidad”, orientada a formación, autoempleo e innovación social, entre enero y marzo 2026.

Esto conecta perfectamente con una idea estratégica:

el emprendimiento inclusivo puede ser una vía real de empleo… si hay formación, redes y acompañamiento.

Porque el autoempleo en discapacidad tiene riesgos (precariedad, soledad, falta de mercado), pero también ventajas si se construye bien:

  • autonomía,

  • flexibilidad,

  • propósito,

  • economía social,

  • emprendimiento con impacto.

Conclusión: 2026 debe ser el año del empleo inclusivo inteligente

El empleo como prioridad para el 90,6% de las personas con discapacidad no es solo una cifra: es una hoja de ruta social y profesional.

Pero esa hoja de ruta exige:

  • formación útil,

  • orientación basada en evidencias,

  • IA como herramienta inclusiva,

  • empresas corresponsables,

  • y políticas activas centradas en resultados sostenibles.

Si 2026 va de IA, digitalización y talento… entonces debe ir también, sí o sí, de inclusión real.