Toda la literatura barata que se ha despachado en torno a la inteligencia emocional desde la popularización de la obra de Gardner y Goleman, los libros de autoayuda y otras modas efímeras nos han llevado a manosear el mundo de las emociones y su gestión hasta pervertirlo.

La gestión de las emociones y los estados de ánimo han de abordarse desde la base donde se constituyen sus cimientos (ontología), su manejo entraña un fuerte compromiso de transformación personal (metanoia), un cambio de paradigma en toda regla que está más asociado a crear fortaleza emocional para enfrentar los desafíos de la vida que a producir trucos artificiosos que a la postre resultan tan frágiles como castillos de naipes.

Aquí tienes 42 Claves para hacerlo.

1.Asumir mi condición humana, la vida y la muerte como etapas naturales de la existencia.

2.Verme como un ser que tiene cuerpo (necesidades biológicas), emociones y lenguaje, realidades que me constituyen y sobre las que tengo que trabajar.

3.Aceptarme como un ser inacabado, asumiendo el reto del aprendizaje y el crecimiento de por vida.

4.Evitar el sentimiento de vacío (nihilismo), viviendo desde el compromiso con mi comunidad, sintiéndome parte de ella y haciéndome cargo de trabajar en los desafíos que enfrentamos juntos.

5.Asumir que las cosas no puedo hacerlas solo y que me realizo al actuar con otros.

6.Tomar el control sobre mi propia vida y darme permiso para actuar.

7.Descubrir el ser singular que soy, emocionarme con ello y tomar la decisión de cultivar mi rareza.

8.Crear disciplina física y mental, como ejercicio necesario para conseguir mis metas a través de la repetición de actos que convierto en hábitos.

9.Ocuparme de dar sentido a mi vida ante el riesgo de no encontrar el sentido global de la vida y quedar paralizado.

10.Mirar el mundo desde la globalidad y desarrollar una interpretación del todo como brújula para actuar en el día a día.

11.Entrenar diariamente mi capacidad para ver posibilidades donde los demás solo ven problemas, asomándome al movimiento de los mundos, sus tendencias y fronteras del conocimiento.

12.Fijar el rumbo y la dirección de mi camino desarrollando sentido y criterio, cultivando la voluntad y la decisión inquebrantable de no apartarme de él.

13.No desfallecer ante quien me desanima e intenta robarme la energía.

14.Escuchar al otro y estar dispuesto a que su opinión me cambie.

15.Callar cuando mi silencio es más poderoso que mis palabras.

16.Escuchar con atención las críticas constructivas y agradecerlo a quien me las realiza.

17.Escuchar con entereza las críticas destructivas sin caer en las provocaciones.

18.Automandato irrevocable de alejarme de las personas tóxicas y su mala influencia.

19.Reconocer el sentido de mis pensamientos, el trasfondo de mi diálogo interior y mis juicios automáticos. Y proyectarlos fuera de mí para poner distancia con ellos.

20.Control y manejo de los deseos, evitando la búsqueda y exposición permanente al placer que termina convirtiéndose en fuente de insatisfacción.

21.Mirar la vida como devenir y contingencia y no asustarme con ello.

22.Aceptar que no puedo tener el control sobre todo y despreocuparme de lo que no tengo control.

23.Ocuparme en lugar de preocuparme por las cosas que puedo arreglar.

24.Corregir en privado y poner en valor en público.

25.Hacerme responsable de mis actos y aceptar la responsabilidad que se deriva de ello.

26.Ejercer mi libertad para hacer promesas valiosas a otras personas como fuente para crear vínculos y alianzas sólidas.

27.Asumir la responsabilidad de cumplir las promesas que hago.

28.Desarrollar coraje para pedir a otras personas que hagan cosas para mí.

29.Realizar ofertas a otras personas (prometer algo y pedir algo a cambio). Y aprender a escuchar el no como respuesta.

30.Hacer declaraciones valiosas que iluminen el camino a otras personas en momentos difíciles que precisan una apertura de horizontes.

31.Hacerme cargo del estado de ánimo de otras personas en situaciones encontradas.

32.Crear relatos influyentes que den sentido a la vida y el futuro de la gente.

33.Mantener firmes mis principios en los momentos difíciles (si sé cuales son mis principios, sabré qué tengo que hacer en cada momento aunque sea contrario a mis intereses).

34.Decir sí cuando quiero decir sí y ser consecuente con el compromiso que asumo.

35.Decir no cuando quiero decir no y aceptar las consecuencias.

36.Decir no sé cuando desconozco algo y abrirme a la posibilidad de aprender.

37.Cumplir a rajatabla los compromisos que adquiero.

38.No destruir al otro cuando la victoria está decantada a mi favor, dejar siempre una puerta de escape para que la otra persona pueda salvar su reputación.

39.Capacidad de ponerse en el lugar de la otra persona (empatía) y aceptarla como una autónoma, valiosa y legítima.

40.Lealtad a la persona que está ausente.

41.Abordar las conversaciones prohibidas, esos temas difíciles que se enquistan y nos generan sufrimiento.

42.Decir “gracias”, “te quiero” y “perdóname”.

Aunque la lista es más larga, solo desde estas bases podemos abrirnos a la creación de una fortaleza emocional para enfrentar la vida desde una actitud ética.

La moda del coaching y otras disciplinas que han crecido sin cimientos, han convertido la gestión de las emociones y los estados de ánimo más en un nuevo problema que en una ayuda porque no han partido de los fundamentos que constituyen al ser humano (ontología del ser).

Más que inteligencia emocional, debemos cultivar la fortaleza emocional, como una disciplina para impulsar nuestras acciones, encajar los reveses de la vida, recobrar la confianza, cargar las pilas, construir sentido y criterio y crear riqueza material e inmaterial.


AUTOR:   JUAN CARLOS CASCO  vía @jccasco1964

FUENTE:   http://juancarloscasco.emprendedorex.com/el-otro-camino-para-desarrollar-la-inteligencia-emocional-42-claves/ 


 


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