Dos herramientas clave para estructurar tu empresa y desarrollar productos y servicios

Business Model Canvas

Es un término que popularizó Álex Osterwalder con el lanzamiento de su libro Business Model Generation en el que explica “una forma de representar de forma gráfica un modelo de negocio incluyendo sus componentes y cómo se relacionan entre sí. La idea surge de una tesis doctoral y lo innovador es que da una visión inusitada de todos los elementos de un modelo de negocio. Y se utiliza igual en el mundo emprendedor que en el lado corporativo”, explica Javier Megías, CEO y cofundador de startupxplore.com.

“El canvas lo que hace es contraponer el mercado con la empresa para entender cómo debes estructurar tu empresa para resolver las necesidades del mercado. El problema es que cuando estás empezando a emprender, tu empresa es inexistente o poco relevante. Por eso, surgió una variante del canvas que se llama Lean Canvas, con el que en lugar de contraponer el mercado con la empresa, contrapone el mercado con tu producto. Porque al final en las primeras fases de la startup no tienes ni productos, ni una estructura… realmente lo que estás haciendo es crear un producto para resolver una necesidad del mercado”.

¿Por qué es revolucionario? “Antes no se utilizaba un formato gráfico. La gente hacía sus clásicos planes de negocio en los que decía vamos a producir este artículo, este es nuestro segmento de clientes, estos son los aspectos financieros con la estructura de costes y las previsiones de ingresos, estas son las actividades operacionales que vamos a desarrollar y para esto tenemos que consumir estos activos… Era más de literatura que de presentación. Una de las bellezas del canvas es que de un vistazo es posible entender cómo es un modelo de negocio en lugar de tener que leerte un plan de negocio”, comenta Megías.

Claves para utilizarlo bien. “Yo siempre digo que es una herramienta y como todas las herramientas la clave no es la herramienta, sino cómo lo usas. Un cincel no te convierte en Miguel Ángel. El canvas requiere pensar profundamente sobre cada uno de sus puntos: ¿Este es mi segmento de clientes? ¿Por qué es mi segmento de clientes? ¿El canal que he elegido es el correcto para llegar a ese segmento de clientes? ¿Cómo voy a trabajar ese canal? ¿Como voy a convertir a esos clientes de gente que no me conoce a gente que me utiliza habitualmente? ¿Tiene sentido esta estructura de ingresos?”

Una vez hecho todo este trabajo, “no puedes quedarte ahí y empezar a trabajar el producto sin más. Lo que tienes en el canvas son hipótesis de cuál es tu canal, una hipótesis del mejor modelo de ingresos, etcétera y como tal los tienes que tratar. Como son hipótesis tienes que confrontarlas con el mundo real y validar si tiene sentido o no”.

Design Thinking

Es una metodología que se aplica siguiendo un proceso de cinco fases: empatizar (ponerse en la piel del usuario del producto o servicio), definir la necesidad o el problema a resolver, generar el mayor número de ideas posible, prototipar la escogida y probar el prototipo. Una metodología que popularizó Tim Brown, profesor de la Escuela de Ingeniería de la Universidad de Stanford y presidente de la consultora de innovación IDEO al publicar un artículo sobre Design Thinking en Harvard Business Review (junio de 2008).

“IDEO es la empresa de Design Thinking más importante del mundo. La fundaron Tim Brown y David M. Kelley que son quienes diseñaron el ratón del Mac para Apple, por ejemplo. Es una metodología que está basada en el proceso de innovación que ellos popularizaron por la resonancia que tuvieron los productos diseñados por ellos utilizando esta metodología. ¿Por qué ha sido tan revolucionaria? Introduce en el proceso de innovación el pensamiento de los diseñadores. Asimila la forma de trabajo de los diseñadores –en cuanto a cómo funciona su proceso mental– a la creación de productos y servicios en cualquier contexto, no solamente en diseño”, explica Nati Rodríguez, General Manager Spain & LATAM XPLANE.

“En Design Thinking hay dos patas fundamentales que lo hacen diferente, una es que pone al usuario en el centro de las decisiones, es decir, se empieza empatizando con el usuario, por eso, hay una parte que es muy importante que es toda la fase de exploración. Investigar cuáles son las motivaciones subyacentes de los usuarios, hacia el contexto sobre el que se va a trabajar, y luego la otra patita es la cocreación. Es decir, que en estos procesos no participa una sola persona, ni participa un equipo homogéneo, sino que son equipos heterogéneos con distintos expertises, con distintas disciplinas, para poder ver el problema desde una visión de 360 grados y se cocrea con el usuario”.

¿Para qué sirve y para qué no?Design Thinking se ha aplicado a muchas cosas, pero no sirve para todo. Sirve fundamentalmente para desarrollar productos y servicios. Puede servir para desarrollar una estrategia también. Y para hacer una propuesta de valor. Siempre que haya un usuario, que haya un cliente, al que servimos, Design Thinking es aplicable”.

Para Nati Rodríguez “como Design Thinking se basa también en prueba y error, se agilizan muchísimo los procesos. Se clarifica el problema y el reto porque haces una investigación muy potente antes, una investigación de carácter cualitativo en la que descubres insights que te dan la oportunidad de llegar a la verdadera necesidad de tu cliente, de tus usuarios. Trabajas de manera mucho más enfocada en el diseño de la solución. Si esa solución la diseñas no solamente con la mirada puesta en un aspecto de esa propuesta que quieres poner en el mercado, sino con una mirada global, sobre todos los aspectos que la integran, y luego además desarrollas prototipos muy rápidos, con una inversión pequeña, ves si realmente el resultado se ajusta a lo que necesita el cliente”.

 


AUTORA: Por

FUENTE: EMPRENDEDORES

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