Intraemprendimiento

El término intraemprendimiento, muy de moda hoy en día, ya fue acuñado por el empresario americano Gifford Pinchot en 1985 para designar el desarrollo de una actividad emprendedora en el seno de una organización ya existente con el objetivo de aportar iniciativas innovadoras que hagan evolucionar el modelo de negocio.

Esta definición de 1985 no dista tanto de lo que entendemos hoy como intraemprender, aunque ha tenido que adaptarse a la evolución del sistema empresarial. Jose Manuel Vega lo define en su libro Intraemprendedores. Reinventa tu empresa con espíritu start-up (2016) como “la colaboración entre un emprendedor y su empresa, que le permite desarrollar proyectos propios, independientemente de su puesto de trabajo, de cuyo resultado a veces surge un proyecto comercial”.

El intraemprendimiento se lleva desarrollando en empresas exitosas de todo el mundo desde hace ya décadas con resultados diferentes. Pueden, como decíamos, ayudar a modernizar y rentabilizar el modelo de negocio de la empresa matriz, como en el caso de Google (Gmail surgió por la apuesta firme de la empresa por la innovación, dejando que sus trabajadores dedicasen el 20% de su horario laboral al desarrollo de proyectos propios) o, aquí en España, de la aseguradora Santalucía, que también cuenta con su propio programa de intraemprendimiento, IMPULSA (un incubador de proyectos y desarrollo de habilidades emprendedoras para desarrollar nuevos modelos de negocio). En otros casos, puede originar un modelo de negocio totalmente nuevo, como en el caso de Netflix. En los años 90, cuando aún los videoclubs eran los amos y señores del mercado cinematográfico, Reed Hastings, un matemático americano propietario de un videoclub, ideó un sistema de negocio totalmente novedoso basado en un sistema de envíos de películas a domicilio, sin limitaciones ni sanciones. En 1998 fundó con su socio Marc Randoph la start-up Netflix. Le ofrecieron a Blockbuster, uno de los gigantes de la industria, integrar su modelo de negoció, pero Blockbuster rechazó la propuesta. En 2010, el gigante norteamericano se declaraba en bancarrota y Netflix se erigía como una de las empresas líderes en entretenimiento.

Lo más habitual, sin embargo, no es el caso de Blockbuster. Desde la década de los 2000, cada vez son más los empresarios que apuestan por este tipo de laboratorios de innovación. Es una forma de explotar sus propios recursos humanos y desmarcarse frente a sus competidores.

Ventajas del intraemprendimiento

Son muchos, pero aquí te mencionamos algunos:

  • Despierta el espíritu emprendedor. Cuando existe un intraemprededor en la plantilla, el resto de trabajadores van a sentirse atraídos por esta práctica y van a querer formar parte de este modelo innovador, aumentando su compromiso con la empresa.
  • Mayor eficiencia.
  • Amplía horizontes. El intraemprendimiento permite explorar nuevos campos de acción que, hasta el momento, no permitía el modelo de negocio concreto de la compañía.
  • Adiós a lo obsoleto. Este tipo de figuras dan la oportunidad a las empresas de romper con las estructuras tradicionales e innovar, haciéndolas mucho más competitivas y sacándole el máximo partido a los avances tecnológicos disponibles.

A pesar de todas estas ventajas, el intraemprendimiento no es sencillo de implantar. No basta con que se dedique a ello el departamento de innovación, por ejemplo; toda la empresa debe de estar involucrada. Para ello es necesario un cambio de mentalidad y cultural radical, al que muchas empresas aún se muestran reacias. El informe de Emprendimiento Corporativo en España que desarrolla la Universidad de Deusto afirma que “implantar una estrategia eficaz no es tarea fácil, ya que, a los obstáculos inherentes a todo proyecto innovador, hay que sumarle resistencias que tienen origen en la propia organización”.

Cómo implantar el intraemprendimiento

Aquí te dejamos algunas claves:

  • Implicar a los directivos. Ellos son la cabeza visible del negocio, lo que los convierte en el factor determinante para la involucración del resto de participantes. Si el jefe se une, el trabajador también.
  • Definir un proceso de actuación concreto. Cómo se va a desarrollar el programa, cuándo, durante cuánto tiempo, para quiénes, etc.
  • Seleccionar y fidelizar a los colaboradores. Estudios demuestran lo que mejor funciona, en términos de innovación, son los equipos multidisciplinares y diversos.
  • Autonomía de funcionamiento. Los participantes deben sentirse “dueños del proyecto”.
  • Crear un sistema de incentivos.
  • Y, lo más importante respecto a innovación y desarrollo… Asumir el fracaso, si es que lo hay.

 


FUENTE:  Redacción CepymeNews |

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