Normalmente, enfrentarse a emprender da vértigo, y más cuando no se tiene seguridad financiera. Un estudio de la OCU revela que el 75% de los españoles, eso es tres de cada cuatro, tiene problemas para llegar a fin de mes. Ojalá fuese un caso aislado, pero me temo que es algo extendido alrededor del mundo.

Ante una situación en la que no se llega a fin de mes las personas no pueden ahorrar y, en muchas ocasiones, se hace un mal uso del crédito. Esta situación frena a muchas personas con alma emprendedora a llevar a cabo su idea o proyecto. Al final, el miedo se apodera de nosotros, ya que tener un sueldo a fin de mes, aunque sea poco, nos permite ir tirando.

Además, si cuentas con personas a tu cargo, más difícil escapar de esa situación de parálisis ante la posibilidad de fracasar y hacer sufrir a los más queridos.

Todo esto se traduce a que el miedo te lleve a abandonar tus sueños, y eso sí que da verdadero miedo.

Por eso, en este artículo te voy a contar cómo conseguir seguridad financiera para que elimines la escasez de dinero de tu ecuación. Cuando consigas seguridad financiera podrás poner otras excusas, pero la del dinero ya no te servirá.

 

5 pasos para emprender con seguridad financiera

Los efectos de tener seguridad financiera en tu vida aparecen nada más que pensando en ella. Imagina que tienes unos ahorros que pueden cubrir tus gastos durante un año o un año y medio, ¿cómo te enfrentarías ante el emprendimiento?

Esto cambia tu visión. Ahora, en vez de enfocarte en cubrir tus necesidades básicas porque no llegas a fin de mes y no puedes escapar de ahí, tu mente se libera y busca otros retos. Dejas espacio libre para crecer y desarrollarte personal y profesionalmente. Y esto también influye en tu energía y en tu actitud.

Te doy mi palabra que dormirás mejor, ya que conozco muchos casos que se pasan la noche en vela pensando en sus problemas económicos. ¿Cuántas noches te has pasado sin dormir pensando en el dinero? Deja de pensar en la escasez, resuelve tus problemas, y avanza sin frenos hacia el éxito.

Ahora vamos con los pasos para conseguir más seguridad financiera que te permita emprender con tranquilidad.

1. Calcula tus gastos mínimos

No tenemos ni idea de qué hacemos con nuestro dinero. Nos quejamos constantemente, pero no sabemos cómo gastamos aquello que tanto nos ha costado ganar. Me atrevería a decir que tu situación económica es más favorable de lo que crees, lo que ocurre es que nunca la has analizado.

Así que el primer paso es calcular tus gastos mínimos.

Los gastos mínimos son aquellos gastos que sí o sí son necesarios en tus finanzas para vivir. Todos podemos vivir debajo de un puente, pero esa no es la idea, sino que la idea es que no tengas en cuenta gastos innecesarios.

Y para ayudarte a hacer este análisis, divide tus gastos por partidas, así te resultará más sencillo. Tenemos tantos gastos, que puede que nos perdamos, pero si los separamos en unas cuantas cuentas, todo se vuelve trivial. Ahora en vez de analizar 267 gastos mensuales, con seis o siete partidas tienes todo controlado. Las más usadas son la de hogar, transporte, comida, ocio y ahorro.

Una vez tengas tus gastos separados por partidas ya podrás identificar mejor tus gastos mínimos dentro de cada una de ellas.

Tareas

  1. Agrupa tus gastos en partidas.
  2. Calcula tus gastos mínimos dentro de cada partida.

2. Decide qué hacer con tus gastos superfluos

Todos aquellos gastos que no son mínimos, son superfluos o innecesarios. Ahora, tienes que decidir qué hacer con esos gastos superfluos.

Pero te digo que no harás nada a menos que tengas un propósito superior que te invite a conseguir más seguridad financiera. Y si quieres emprender, ese deseo tiene que ser lo suficientemente grande para que modifiques tus hábitos de compra y gasto.

Una vez tengas claro cuál es tu motivación, y la tengas presente, ya puedes decidir qué hacer con tus gastos superfluos. Antes de ello, pregúntate qué función cumple en tu vida cada uno de los gastos superfluos. Te darás cuenta, que muchos de ellos los haces por impulso y que no te ayudan a conseguir la vida ideal que te has marcado ni tus objetivos profesionales.

Por tanto, toma una de estas tres decisiones:

  • Eliminar: decidir que no quieres gastar más en eso.
  • Sustituir: cambiar ese gasto por otro más económico que cumpla la misma función. Por ejemplo, en vez de tomar café siempre en el bar, tomarlo en casa.
  • Mantener: mantener ese gasto, pero hacerlo de forma consciente.

La idea aquí es que tomes consciencia de cuáles son tus hábitos de gasto. Este ejercicio no es para que vivas bajo el umbral de pobreza, sino que seas tú quien decida qué hacer en esta parte de tu vida, no tu subconsciente.

Tareas:

  1. Responde, ¿qué función cumple cada gasto superfluo?
  2. Decide qué hacer con cada uno: eliminar, sustituir o mantener.

3. Crea una cuenta sagrada que te dé seguridad

La cuenta sagrada es esa cuenta que sirve para cubrir tus necesidades básicas, para ahorrar.

Al calcular tus gastos mínimos, habrá una diferencia con tus ingresos. Por ejemplo, si tus ingresos son de 1.000€ y tus gastos mínimos son de 685€, te sobran 315€. Estas sobras seguro que son gastos superfluos, puesto la mayoría de personas no llegan a fin de mes según las estadísticas.

Entonces, si no la tienes ya, crea una cuenta sagrada, es decir, una cuenta de ahorro, a la que destines una parte o la totalidad de esas sobras. La idea es que crees una cuenta sagrada que cubra al menos 12 meses de tus gastos corrientes, para que no tengas que bajar tu nivel de vida.

Para calcular tu objetivo en la cuenta sagrada has de multiplicar tus gastos por los meses de seguridad financiera que quieras tener. Siguiendo el ejemplo, necesitas 12.000 € para cubrir tus gastos corrientes durante un año, y 685 € x 12 meses = 8.220 € para cubrir tus gastos mínimos. Entre ese baremo está tu objetivo sobre la cuenta sagrada.

En realidad, la cantidad y el número de meses de seguridad financiera que quieras tener depende de tu situación y de tu rasgo personal. Cada persona tenemos una aversión al riesgo diferente. Te encontrarás con gente que con dos meses es suficiente y otros que necesiten dos años. La seguridad está dentro de nosotros y cada uno tiene un nivel diferente.

Ahora, calcula tu objetivo de seguridad financiera, crea una cuenta sagrada y encaja tus gastos superfluos.

Tareas:

  1. Crear una cuenta sagrada si no la tienes.
  2. Calcular tu objetivo de cuenta sagrada.
  3. Decidir cuánto dinero vas a destinar al mes a tu cuenta sagrada.

4. Cuenta para invertir en tu negocio

La cuenta sagrada está pensada para dar seguridad a ti y a tu familia, para que no os falte de nada en el caso que falten los ingresos durante un tiempo predefinido. Pero en los negocios se requiere inversión.

Por tanto, crea una cuenta desde ya para invertir en tu negocio, y comienza a ahorrar de manera sistemática algo todos los meses, por poco que sea.

Puedes llevar dos estrategias diferentes. La primera es la de ahorrar todo en tu cuenta sagrada para conseguir en cuanto antes tu objetivo de ahorro y una vez conseguido pasar ese ahorro a la cuenta de inversión. Y la segunda es que destines una parte de tus ingresos a cada cuenta. Tú decides.

Si tienes poco dinero en tu cuenta sagrada, o ninguno, quizás es mejor que comiences por la primera estrategia y cuando llegues a un nivel aceptable te pases a la segunda.

Tener dinero ahorrado te cambia la visión, no lo subestimes, además de que tus decisiones van a cambiar, porque sientes esa seguridad financiera que te impulsa a crecer.

Tareas:

  1. Crear una cuenta para invertir en tu negocio.
  2. Decide qué estrategia llevar a cabo.
  3. Decide qué cantidad vas a destinar cada mes a esta cuenta de inversión.

5. Comienza a generar ingresos antes que des el salto

Si la gente, en general, llega tan justa a fin de mes, conseguir unos ahorros que den seguridad financiera y una buena cuenta para invertir puede llegar a ser muy largo.

Y tú querrás emprender desde ya. No hay mayor seguridad para dar el salto al emprendimiento que estar emprendiendo ya antes de soltar amarras. No esperes a dejar tu trabajo para empezar a emprender, puedes comenzar con microemprendimientos. Una cosa no tiene que estar reñida con la otra.

Comienza, aunque sea en pequeño, de esta forma podrás generar ingresos extra que te impulsen. Imagina que necesitas 1.000 € al mes y que comienzas a generar en tu tiempo libre 300 €. Ahora, una cuenta sagrada de 12.000 € en vez de cubrirte un año, te cubre casi un año y medio en el caso de que dejes tu empleo y solo te dediques a tu emprendimiento.

Y si solo te dedicas a tu negocio, no dudo en que esa cifra crezca, lo que hace que tus necesidades financieras se reduzcan, porque percibes ingresos, y aumentes tu seguridad financiera. Al final está todo interconectado.

Puedes conseguir tus objetivos desde el ahorro o desde los ingresos, pero si fusionas todas las estrategias el impacto es mayor, así como la velocidad.

Tarea:

  1. Comienza a emprender ya.

Conclusión

Llevar un control y gestión de gastos es imprescindible para sentir esa seguridad financiera que te ayude a emprender. Si ahora no sabes gestionar tu dinero y quieres emprender para ganar y tener más, ¿cómo gestionarás tu dinero y el de tu empresa más tarde? Pero el control de gastos es necesario, pero no suficiente.

Puedes emprender desde ya, aunque sea como un negocio en tu tiempo libre. Esto te va a ayudar a que tu economía florezca y a que te sientas más seguro. Aunque esto de la seguridad depende de cada uno. Hay personas más atrevidas que dan el salto enseguida y queman las naves, mientras otros se lo piensan mucho y miran hasta el último céntimo antes de nada.

También depende mucho cuál sea la situación personal y familiar de cada uno, el punto de partida. En las finanzas, cada persona tiene sus circunstancias, por lo que cada caso se ha de analizar de forma independiente, aunque estas estrategias que he contado son genéricas.

Y no te olvides de una máxima en finanzas personales, y es que te pagues a ti mismo primero. Con esto quiero decir que en cuanto ingreses dinero en tu cuenta, que lo separes para tu cuenta sagrada y/o la de inversión. Si no lo haces así, lo más seguro es que te gastes el dinero en otras cosas y no te que quede para este cometido.

Lo más grave es que haciendo esto dilapidas tus sueños, es tu decisión.

 


 

FUENTE: vía @Emprenderalia

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