Durante gran parte de mi vida no era consciente de mis aptitudes. Una aptitud no es más que un don o una habilidad específica para realizar algo de un modo sobresaliente.

Cantar era una de mis aptitudes y a pesar de ser reconocido por todo mi entorno, no valoraba lo suficiente esta capacidad en mi, lo que me producía miedos y una sensación de incapacidad de ver lo que otros sí veían que me acogotaba cosa mala. Eso provocaba en mi una alarmante falta de actitud. Actitud no es más que trabajar con mimo esas aptitudes que todos tenemos para mejorarlas y conseguir la excelencia. Y el hecho de no trabajar mi “don” hizo que progresivamente fuera cantando peor hasta que un día no era ni la sombra de lo que fui en un principio. Fue sólo cuando me relajé y desdramatizé la situación cuando comencé a ver en mi aquello que otros siempre habían visto y mi aptitud resurgió nuevamente. Una aptitud nunca desaparece por completo, solo se queda aletargado a la espera de volver a salir en el momento propicio. Y sin presión, empecé a trabajarla. Hasta el punto que a día de hoy soy infinitamente mejor cantante que cuando me dedicaba profesionalmente a ello.

Este rollo patatero de mi vida no es más que un ejemplo de como la aptitud sin actitud no sirve de nada. En mi caso, la aptitud se vio cegada por miedos e inseguridades que evitaron que la actitud fuera la correcta para poder ser desarrollada adecuadamente. Pero en otros muchos casos los dones se quedan en el cajón de los “ysihubiera” por motivos bien dispares. Creer que una aptitud es suficiente y que no se necesita nada más es una de las causas fundamentales de”accidente”, algo por lo que grandes talentos se quedan en el olvido. Puedes tener un talento natural para el fútbol pero si no encuentras la motivación necesaria para mejorar siendo plenamente consciente que sólo a través de duro entrenamiento puedes alcanzar nuevos niveles dentro de tu don, terminarás por quedarte en el camino. Es esa actitud de querer más, de inconformismo, de saber que puedes subir siempre un peldaño más por muy bueno que creas ser, lo que te convierte en un auténtico creador, en alguien que puede trascender dentro del campo de tu habilidad especial.

La aptitud o se tiene o no se tiene. Pero la actitud es el agua que permite que la cosecha germine. El cómo gestiones tu don puede convertirlo en pasión y cuando esto sucede, te conviertes en alguien imparable y antes o después conseguirás todo aquello que te propongas. Porque la pasión no es más que actitud bien enfocada que permite conseguir objetivos. Incluso en muchas ocasiones la actitud puede trascender a la aptitud y personas sin demasiadas aptitudes en algunos campos consiguen éxito gracias a una actitud adecuada y focalizada en el objetivo que pretenden conseguir.

Por poner otro ejemplo personal, siempre he tenido una habilidad especial para escribir. De niño, llegué a ganar un concurso literario pero tampoco era capaz de ver esta capacidad en mi. Así que la abandoné durante largos años. Y fue un buen día, ya mayor, cuando retomé la escritura pero esta vez trabajé para mejorar. Sentía que me encontraba en pañales en este tema pero algo me decía que mal, mal, no se me daba. Así que leí, aprendí, practiqué y me equivoqué cientos de veces hasta lograr un estilo con el que sentirme cómodo y a día de hoy me siento satisfecho y seguro cuando redacto un post o un artículo en mi blog, algo que antes me resultaba imposible. Tengo aún muchísimo que aprender y aunque sigo cometiendo errores, trabajo para corregirlos con la seguridad que cada escrito es una nueva oportunidad para conseguir mi objetivo final, poder dedicarme a ello profesionalmente.

Aptitud sin actitud está predestinada a no salir bien. ¿Conoces tus aptitudes? No creas, no están tonta la pregunta. Mucha más gente de la que crees jamás se la ha planteado. Venga, supongamos que tu si lo tienes claro. ¿Que actitud tomas al respecto? ¿Que eres mayor para trabajarlo? Naaaaaa…. Prueba otra vez. Y esta vez sin excusas. ¿Que puedes hacer para llevar tu aptitud al siguiente nivel? ¿Miedo? Claro. Todos lo tenemos al principio. Pero prueba. Porque los dones se dan por algún motivo y sería una verdadera lástima que entrases en el grupo de los “ysihubiera”. Deja que el mundo disfrute de tu aptitud mientras tu lo haces con tu actitud. 


FUENTE: LA NUEVA RUTA DEL EMPLEO @nuevarutaempleo 

AUTOR:   ÓSCAR MONTEJO @reflejas

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