El mundo ha cambiado. El aumento del uso de técnicas y tecnologías del ámbito de la informática y las telecomunicaciones (TIC) ha provocado grandes transformaciones sociales, económicas y culturales. Y, además, a un paso muy ligero, íntimamente ligado al aumento del uso del internet. Debido a esto, las relaciones personales, la demanda de las personas, el trabajo, el ocio y un sinfín de cosas más, se encuentran en contante revisión debido a la gran influencia de estos cambios.

Tal es la magnitud de estos cambios en la estructura mundial, que se habla de la aparición de una nueva economía: la economía digital. En ella, las TIC han modificado la economía tradicional, dando lugar a una estructura conectada a nivel global, llegando a modificar los modelos productivos en aspectos como el tamaño o la localización. Por otro lado, han dado lugar a un gigantesco mercado compuesto por todos los bienes y servicios que dependen de las tecnologías digitales o lo son en sí mismas.

En definitiva, en esta nueva economía hemos migrado de un entorno en el que había un escaso aprovechamiento de las tecnologías de la información, a uno donde se generaliza el uso de esta tecnología en todas las actividades económicas, culturales y sociales. Pero, ¿cómo ha afectado a las empresas este nuevo entorno?

El móvil: el nuevo formato para hacer negocios

Durante el 2016, 78 de cada 100 habitantes tenía un smartphone en Europa, y el 80% de los españoles contó con un teléfono inteligente según el Informe Mobile en España y en el Mundo. Si a eso le sumamos que el 70 % del tráfico de usuarios que navega en Internet lo hace por el móvil, no podemos negar que los hábitos de consumo están cambiando.

Esta evolución en el mundo digital no deja otra opción que transformar el modo de la oferta de las empresas, de forma que éstas tienen que analizar el proceso de compra de sus clientes para conocer sus gustos y ofrecerles lo que buscan, teniendo la capacidad para cambiar. Y es que lo que tenemos en nuestra vida personal también lo queremos en la laboral: si ya consultamos los saldos de nuestras cuentas bancarias desde Internet o el mismo móvil, por qué no…

Para muchas empresas, el móvil es el dispositivo del futuro para hacer negocios. Pongamos el caso de Coca-Cola. Según el consumer digital manager de Coca-Cola, Enrique Burgos, “dos billones de personas tienen una Coca-Cola al día en la mano, y un móvil en la otra. ¿Cómo combinarlos?” Tras esta pregunta, nadie duda que toda transformación empresarial que tienda hacia la digitalización va en buen camino.

Marca: cuidado con lo que opinan

Si antes nos gustaba compartir nuestras experiencias “face to face”, con la transformación digital no iba a ser menos. La conversación de los consumidoresen torno a la marca de una empresa es cada vez mayor en Redes Sociales, blogs, foros, etc.

Pero es un arma de doble filo. Por un lado, es vital detectar a aquellos fans que hablan bien de una marca para aprovechar sus niveles de influencia sobre otros potenciales clientes. Pero, por otro, hay que vigilar los mensajes negativo, mucho más propagables de forma online. Sea como fuere, establecer una comunicación bidireccional propicia, empresa-consumidor, es una tarea casi obligatoria en la economía digital.

Big Data, luchando contra la infoxicación

Si algo caracteriza a la economía digital es la infoxicación, o lo que es lo mismo, el exceso de información.  Hay quien se atreve a denominarlo como “la enfermedad digital”. ¿Por qué? Porque la sobrecarga es tan grande que llega hasta a saturar la propia capacidad humana para procesar y analizar tal magnitud formativa.

Sin embargo, esa información es clave para saber todos los secretos de la oferta y la demanda. Es por eso que las empresas están revolucionadas buscando toda esa información e intentado analizarla para no quedarse al margen del boom digital.

Y precisamente eso es lo que hace el Big Data. Una tecnología que está ayudando a crecer a muchas empresas gracias a que recolecta grandes cantidades de datos de diversas fuentes, lo analiza, encuentra patrones recurrentes, etc. Y lo mejor, no solo está al alcance de las grandes, la pyme también puede sacarle partido a muchas aplicaciones del Big Data.

El consumidor ya no quiere leer

Digamos que el consumidor se ha vuelto cómodo tras la transformación digital, y ya no quiere leer. Preferimos que la oferta de bienes y servicios nos las den en pequeñas cápsulas de información. Y si es en formato vídeo, mejor. Es más, en la actualidad, es tendencia llegar al consumidor final en formato audiovisual.

Conocimiento digital

Es un hecho, en un ecosistema cada vez más digital, multicanal e interactivo, los profesionales necesitan competencias que les permitan afrontar los nuevos retos de esta era. Y esto no se puede de otro modo que formándose digitalmente.

Además, ninguna de las áreas funcionales de la empresa está exenta de la realidad de la economía digital. En todas ellas se pueden mejorar procesos y resultados aplicando conocimientos y visión digital. Incluso es algo que sucede a todos los niveles: dirección, técnicos, especialistas… Es, por tanto, un desafío compartido por toda la empresa.


AUTORA: EVA CORTÉS @EvaC__

FUENTE: BLOG SAGE @SageSpain

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