Pues sí, ¡qué lejos quedan ya los tiempos en los que pasábamos mi hermano y yo horas y horas jugando y trasteando con aquellas maravillosas (y simples) máquinas de 8 bits. No ha llovido ni nada desde entonces. Quién iba a decir que “lo digital” estaría en tantas y tantas partes. Parece una mancha de aceite, que todo lo impregna.

El amigo no tecnológico

Claro, que nunca llueve a gusto de todo el mundo. No puedo evitar que me haga cierta gracia observar a algún amigo cuando dice que la tecnología, ojo, así en general, no va con él, que no es tecnológico (o tecnológica).

Se refiere a la tecnología digital, claro, aunque tecnología también son las gafas que lleva o un simple cuchillo, pero bueno, así es más corto y acabamos antes. Madre mía, qué inocente es.

Sin saberlo, está usando un smartphone al que no le falta avance digital posible. Algunos hasta son capaces de medirte el nivel de saturación de oxígeno en sangre o la presión arterial. La ciencia avanza que es una barbaridad.

Veamos cuántas cosas usa nuestro amigo o amiga “no tecnológico/a” y que dependen de la tecnología digital:

  • Pagar con tarjeta (o con el susodicho móvil).
  • Ver la televisión (pista: TDT=Televisión Digital Terrestre).
  • Ver su serie favorita en Netflix o por los medios que buenamente pueda usando Internet.
  • Sacar unas entradas para su espectáculo favorito.
  • Comprar unos billetes de avión y esa magnífica habitación de hotel al mejor precio para sus próximas vacaciones.
  • Compartir sus recuerdos con la gente que más le importa casi al instante.
  • Informarse hasta ser todo un experto antes de comprar su coche nuevo (o moto, o cualquier cosa en realidad).
  • Llegar a su destino usando el GPS con su voz (esto es obligatorio si eres hombre, ya que preguntar sería como perder una vida).
  • Escuchar su música favorita de forma instantánea y desde cualquier lugar. Manolo Escobar también está en Spotify, ojito.
  • Saber en todo momento dónde está ese pedido tan importante, aunque solo sea un colgante de Aliexpress.
  • En serio, podríamos estar así hasta mañana…

Y pensar que de pequeños nos íbamos a jugar sin un móvil con el que localizarnos, confiando en nuestros sentidos (y la posición del sol si no teníamos reloj), para saber que ya era hora de volver a casa. Y sobrevivimos. ¡Qué locura!

Sí, lo digital está en todo, o en casi todo, y donde no lo está aún, lo estará, no te quepa la menor duda. Solo es cuestión de tiempo.

Pero bueno, ¿será esto una conjura judeo-masónica?

En realidad es más sencillo de lo que parece, y para demostrarlo cuál físico teórico, te contaré una anécdota de uno de mis alumnos cuando sacamos el tema en clase.

La anécdota de Neil

Neil es mexicano, y lleva en España muchos años. La última vez que viajó a su país de origen, decidió ir al cine y sacó sus entradas con el móvil.

Hasta aquí, todo perfecto, pero se sorprendió mucho al comprobar que en el cine, ¡oh my God!, debía esperar y hacer cola para recoger su entrada antes de poder entrar a ver la película. Aunque ya la había comprado.

La explicación del taquillero ante un Neil algo contrariado, fue que comprarla por Internet realmente solo tenía la finalidad de asegurarse su butaca en la sala.

Analicemos un poco la situación: ¿Por qué Neil estaba molesto? La respuesta es muy sencilla, las expectativas con su experiencia de usuario no se correspondían con lo recibido.

Él está acostumbrado a ir a cines (en España, en México o dónde sea), en los que una vez ha comprado su entrada con el móvil, para acceder a la sala, sólo tiene que mostrar un código en la pantalla del mismo. Simple y efectivo. Sin imprimir nada, sin papel y sin esperas.

En el caso de la Transformación Digital no hablamos solo de tecnología.

¿Estaba ese cine mexicano haciendo algo mal? No, solamente estaba en una etapa anterior de su Transformación Digital.

No hace tanto íbamos todos de esa forma al cine, haciendo cola para sacar las entradas y para acceder, y nadie se rasgaba las vestiduras.

El problema viene cuando el cliente ya se ha acostumbrado a métodos más cómodos y sencillos, y alguien les ofrece uno más primitivo.

No sólo de tecnología vive el hombre

Piensa por un momento que tu empresa es el cine que aún te hace esperar en una cola, y que otras empresas ofrecen algo similar a la tuya, pero mejorando de forma significativa la experiencia de sus clientes. En el caso de la Transformación Digital, esto lo harían gracias a tecnologías digitales, aunque en realidad serviría cualquiera cosa, como dar palomitas gratis mientras esperan ser atendidos.

¡Ajá!, creo que ya lo debes de haber pillado. Aquí es donde está el meollo de la cuestión. No hablamos solo de tecnología.

Si no avanzas en la mejora de la experiencia de tus clientes e igualas o superas sus expectativas (influenciadas por lo que ven en el mercado), elegirán al que sí lo haga. Y, ¡Boom! No será tu empresa. Misterio resuelto. Ya sabes por qué cada vez tienes menos clientes.

Más claro imposible. No hacer nada, ya es tomar una decisión, consciente o no, que te traerá consecuencias.

El mundo cambia constantemente y si tú no lo haces, pues ya sabes, otros decidirán por ti (hola Kodak, que curiosamente una vez quebrada vendió todas sus patentes a empresas digitales como Apple, Google, Facebook, Samsung y Microsoft, entre otros). No insistiré más en esto.

Entendiendo la Transformación Digital

La Transformación Digital solo tiene sentido si supone un cambio real y palpable, como se ha hecho hasta ahora, reduciendo costes para ser más competitivos, pero sobre todo mejorando la experiencia de nuestros clientes. Todo lo demás es, como diría Sinuhé, el egipcio (gran libro, por cierto) como un zumbido de moscas en mis oídos.

Este artículo lo podría haber centrado en comentar lo maravilloso que es utilizar un ERPintegrado con tus procesos de venta y atención al cliente, las virtudes de incorporar Machine Learning en tus procesos de negocio, o lo fantástico que será usar Blockchain para no depender de terceros en transacciones críticas, sí, como las monetarias. Por cierto, ¿a cuánto está el Bitcoin hoy?.

No hacer nada, ya es tomar una decisión, consciente o no, que te traerá consecuencias.

Sin hablar de las nuevas oportunidades alrededor de nuevos modelos de negocio que surgen gracias a tecnologías digitales: ¿coches autónomos compartidos? ¿fábricas sin operarios? ¿realidad virtual y aumentada? ¿fabricación aditiva o 3D?. No te quiero marear, que no estamos para eso.

Mira, ¿sabes una cosa?, todo esto no tiene el más mínimo sentido si no se comprende el fundamento esencial de lo que significa la Transformación Digital, ya sea aplicada a una empresa o incluso a nosotros mismos.

Supone coger al toro por los cuernos, mirarlo a los ojos y decirte a ti mismo, ¿qué podría mejorar para hacer más feliz a mi cliente (sí, más felizusando tecnología digital?Cambia cliente por seleccionador de personal, o lo que quieras. Me refiero a la otra parte de lo que ofreces.

Sí, sí, ¿pero esto de la Transformación Digital cómo se hace? ¿Por dónde empiezo?

Me voy a mojar y te voy a contar cómo hacerlo. Resumiendo un poco, eso sí. Un sólo artículo no daría para tanto. Al menos para empezar.

Al grano, esto implica:

  1. Estar al 200% convencido de que iniciar un proceso de Transformación Digital será una ayuda y de que lo vas a conseguir. Sin esto, mejor no hagas nada, siéntate y observa cómo el mundo avanza.
  2. Mancharte las manos y “jugar”, sin miedo a equivocarte, con todas las tecnologías digitales (y no digitales ya puestos) que creas que puedan ser interesantes.
  3. Seleccionar las que mejor se adapten a tus necesidades y que te ayuden a subir de nivel con respecto al resto de empresas (o a nivel personal si estás buscando empleo).
  4. Y lo más valiente de todo: Emprender el camino del cambio con decisión. Sabiendo que tendrás que adaptar el plan inicial muchas veces. Pista: Las metodologías ágilesayudan en esto, y mucho.
  5. Medir resultados y realizar cambios. Lo que no se puede medir, no se puede mejorar.
  6. Pasar al punto 1. Again and again.

La Transformación Digital solo tiene sentido si sobretodo supone una mejora real y palpable en la experiencia de nuestros clientes

Cuando lleves un tiempo haciendo esto, tú y tu organización respiraréis innovación digital (e innovación en general) y estarás en una situación ideal para llevar a tu empresa y a ti mismo a lugares nunca antes vistos. ¿Qué me dices? ¿Te atreves a comenzar este viaje?

La importancia de ir acompañado

Por supuesto, como ya sabes, se puede ir más rápido yendo solo, pero se llega mucho más lejos acompañado.

Busca a un buen profesional con experiencia y adelante. Alguien que ya haya realizado ese camino, y que lo siga haciendo a diario, que te ayude y que te acompañe.

Continuamente surgen ayudas muy buenas, para que esto no te resulte costoso económicamente, como el reciente Programa de Crecimiento Empresarial, lanzado por la Secretaría General de Industria y de la PYME y gestionado por la Fundación EOI, en el que se incluye el diagnóstico y asesoramiento en Transformación Digital e Innovación, entre otras áreas.

Si te interesa no dudes en solicitarlo, o en ponerte en contacto conmigo, ya que formo parte del programa como uno de sus consultores.

Espero sinceramente que este texto te haya servido para comprender un poco mejor la importancia, y lo que supone, la Transformación Digital, y que te ayude a dar los siguientes pasos en la dirección correcta.


AGRADECIMIENTOS AL AMIGO, PROFESIONAL Y EXPERTO  JOAQUIN BUENDIA 

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