Un total de 6.400 sensores completan los datos sobre el estado del suelo que ofrece el satélite ‘Copernicus’

“La vida depende del suelo. Andamos todos los días sobre él, pero la gente lo olvida.” Drew Hemment lidera el proyecto Grow Observatory, una plataforma que conecta a los agricultores locales para mejorar el uso de la tierra y concienciar a la gente sobre las condiciones de un suelo que está bajo una presión que no cesa de incrementar. Gracias a 6.400 sensores en 24 comunidades europeas -de España, Portugal, Irlanda, Escocia, Austria, Grecia y Hungría-, el equipo ha creado un mapa del estado de humedad del suelo y completa los datos del satélite Copernicus, que cubre 250 kilómetros cuadrados. “Es fundamental que cambiemos la relación que tenemos con la tierra y mejoremos el conocimiento global”, reitera el experto.

Para seguir con este objetivo, toda la información recopilada de los cultivos se encuentra en la aplicación del móvil donde los usuarios apuntan a diario sus observaciones y resultados. Además, para desarrollar el conocimiento de las personas sobre una agricultura que está cambiando, han establecido un calendario de siembra y plantación disponible en línea para saber cuando es el mejor momento para cultivar tal alimento o tal otro.

Por otro lado, los sensores monitorizan la humedad del suelo para tenerla controlada y no recurrir a cantidades innecesarias y poco ecológicas de agua. Los usuarios pueden seguir un horario de riego para poder manejar su cultivo minimizando su impacto sobre el medio ambiente. Michal Mos es un biólogo especializado en el sistema molecular de las plantas y asegura que la humedad del suelo es esencial para controlar el ecosistema y ser conscientes del impacto del cambio climático sobre la agricultura. Ha llegado a la isla El Hierro (Canarias) hace tan solo dos años y ahora es agricultor. El pasado mes de junio, al ver los efectos nefastos del cambio climático sobre la isla que es, según cuenta, «un puro paraíso», decidió sumarse al proyecto Grow Observatory para protegerla.

El amante de la vegetación ha conseguido reducir su consumo de agua de un 30% obteniendo los mismos resultados, e incluso mejores, en su cosecha de plátanos y piñas. «Es cierto que al llegar tan tarde tenía miedo de no conseguir mapear todo mi espacio. Además, fue complicado colaborar con los gobiernos locales sin controlar muy bien el idioma, pero ha funcionado y estoy muy contento», cuenta con emoción. Un total de 400 sensores recopilan los datos de toda la isla y ofrecen recomendaciones a los agricultores, que estén, o no, implicados en la plataforma. «Nuestro objetivo es que las medidas estén disponibles para toda la localidad y hay que seguir mucho más tiempo con el proyecto para obtener un efecto a mayor escala», asegura el biólogo.

Pavlos Georgiadis lleva en el proyecto desde su inicio y produce aceite de oliva en Alexandrúpoli, una ciudad griega al borde del mar y cerca de la frontera con Turquía. Los dos últimos años ha tenido varios sustos y perdido el 80% de su cosecha. Las temperaturas eran demasiado altas, el mes de septiembre se parecía al mes de agosto y el cultivo terminaba destrozado. «Pero ahora las cosas han cambiado, puedo hacer un seguimiento del estado de mi suelo [7.000 metros cuadrados] gracias a los 38 sensores que me han puesto y al historial de medición accesible desde mi teléfono», comenta. Georgiadis asegura que la plataforma de Grow Observatory es una nueva ventana de conocimiento sobre la agricultura. «Es enriquecedor y necesario. Se introduce en todas las esquinas y hasta las zonas más marginadas de Europa», destaca.

Para Hemment es muy importante movilizar directamente a los ciudadanos y que sean ellos lo que actúen cuanto antes, pero para ello, tienen que saber cómo. “Tenemos que cambiar las cosas nosotros, no podemos esperar a los políticos. La inteligencia colectiva y las acciones de la gente tienen más efecto en la sociedad que la observación científica. Las personas pueden verificar y constatar directamente los cambios y los impactos. Es esencial desarrollar el conocimiento”, opina el experto.

Los dos últimos años Pavlos ha tenido varios sustos y perdido el 80% de su cosecha. Las temperaturas eran demasiado altas y el cultivo terminaba destrozado

El proyecto Grow Observatory trata de conectar a las personas en toda Europa para enfrentar los desafíos ambientales mediante el uso de Internet en armonía con los objetivos de desarrollo sostenible de la Organización de Naciones Unidas. Pese a ello, Hemment reconoce que su sistema permanece desconocido y quizás complejo. Con la intención de mejorar la comunicación, el equipo recurre también a artistas para que hagan el contenido científico mucho más ameno y accesible para todos. “Nuestros artistas cogen el concepto y lo hacen tangible, crean una forma de comunicarse más emocionante”, explica el investigador. “Nos presentan al futuro, estimulan ideas y proponen innovaciones”, concluye.


AUTORA:  Agathe Cortes

FUENTE: vía @elpais_tec

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Imagen de Wolfgang Borchers en Pixabay 


 


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