El mercado laboral español llega a 2026 con una fotografía aparentemente muy positiva. El Informe del Mercado de Trabajo Estatal 2026, elaborado por el Observatorio de las Ocupaciones del SEPE con datos de 2025, confirma una evolución favorable de los principales indicadores: más ocupación, más afiliación, descenso del desempleo y consolidación de niveles de contratación más estables que los existentes antes de la reforma laboral.

Sin embargo, una lectura profesional del informe obliga a ir más allá del dato general. España crea empleo, sí. Pero el mercado laboral sigue mostrando retos estructurales muy relevantes: brecha de género, paro de larga duración, envejecimiento de la población activa, desigualdades territoriales, concentración del empleo en determinados sectores y persistencia de ocupaciones de cualificación media y baja.

Dicho de otra forma: el problema ya no es solo crear empleo, sino mejorar la calidad del empleo, la empleabilidad de las personas y la capacidad de adaptación del sistema productivo.

Este análisis es especialmente importante para quienes trabajamos en orientación laboral, formación, desarrollo profesional, emprendimiento y desarrollo local. Los datos del SEPE no deben leerse solo como una radiografía estadística, sino como una herramienta estratégica para diseñar mejores itinerarios, mejores políticas activas y mejores respuestas territoriales. El propio informe señala que su finalidad es ofrecer información útil para la toma de decisiones institucionales, acercar el conocimiento del mercado laboral al entorno de las personas usuarias y facilitar la orientación en materia de formación y empleo.

1. 2025: un año de consolidación del empleo en España

El año 2025 cerró con una evolución muy positiva del empleo. Según el informe del SEPE, la población ocupada alcanzó los 22.463.300 personas, con un incremento del 2,77 % respecto al año anterior. La afiliación a la Seguridad Social se situó en 21.679.951 personas afiliadas, consolidando niveles superiores a los previos a la pandemia.

Estos datos permiten afirmar que el mercado laboral español ha entrado en una fase de consolidación. No se trata solo de una recuperación coyuntural tras los años de crisis sanitaria, sino de una tendencia sostenida de crecimiento del empleo.

También la tasa de empleo alcanzó el 53,09 %, la más alta de la serie histórica recogida en el informe. Este dato tiene una lectura especialmente relevante: España no solo reduce paro, sino que incorpora más personas al empleo efectivo.

Ahora bien, el análisis no debe quedarse en el volumen. La pregunta clave es: ¿qué tipo de empleo se está generando, en qué sectores, con qué estabilidad y para qué perfiles profesionales?

2. El sector servicios sigue siendo el gran motor del mercado laboral

Uno de los datos más claros del informe es el enorme peso del sector servicios. Este sector concentra el 76,09 % de la población ocupada, muy por encima de la industria, la construcción y la agricultura. Le siguen la industria con el 13,50 %, la construcción con el 6,94 % y la agricultura con el 3,48 %.

Esto confirma una realidad estructural del mercado laboral español: nuestra economía está fuertemente terciarizada. Comercio, hostelería, transporte, actividades profesionales, servicios personales, administración y servicios auxiliares siguen articulando gran parte del empleo.

Esta concentración tiene ventajas y riesgos.

Por un lado, el sector servicios ha demostrado una gran capacidad de generación de empleo. Por otro, muchas de sus ocupaciones presentan problemas recurrentes: temporalidad, parcialidad, rotación, salarios ajustados y desigualdad de género.

Desde la orientación laboral, esto obliga a trabajar con una doble perspectiva:

    • aprovechar las oportunidades reales de inserción que ofrece el sector servicios;
    • pero no limitar la empleabilidad de las personas a ocupaciones de baja progresión profesional.

Aquí aparece una línea de trabajo fundamental: formación continua, recualificación y mejora competencial dentro del propio sector servicios, especialmente en digitalización, atención al cliente avanzada, gestión comercial, idiomas, herramientas tecnológicas, inteligencia artificial aplicada y competencias transversales.

3. Contratación: más estabilidad que antes, pero con matices

En 2025 se registraron 15.645.243 contratos, un 1,46 % más que el año anterior. Estos contratos correspondieron a 6.857.161 personas, lo que sitúa el índice de rotación en 2,28 contratos por persona contratada.

El 41,18 % de los contratos registrados fueron indefinidos, consolidando los efectos de la reforma laboral de 2022. Sin embargo, los contratos temporales todavía representaron el 58,82 % del total.

Este dato merece una lectura equilibrada. España ha mejorado notablemente en estabilidad contractual respecto a etapas anteriores, pero todavía persiste una importante presencia de contratación temporal y de modalidades que requieren análisis cualitativo, como los contratos fijos discontinuos.

El informe también subraya una cuestión clave: la contratación indefinida presenta una distribución territorial desigual. Solo un número reducido de comunidades autónomas alcanza tasas de estabilidad superiores al 50 %, mientras que en la mayoría sigue predominando la contratación temporal. Esta desigualdad territorial revela que la calidad del empleo no depende solo de la normativa laboral, sino también de la estructura económica, sectorial y productiva de cada territorio.

Por tanto, hablar de empleo en España exige hablar también de territorio. No es lo mismo el mercado laboral de una gran área metropolitana, una provincia turística, una comarca industrial, una zona agraria o un territorio rural en declive demográfico.

4. La brecha de género sigue siendo un reto central

El informe del SEPE confirma una evolución positiva del empleo femenino, pero también mantiene una evidencia clara: la brecha de género continúa siendo una de las principales debilidades estructurales del mercado laboral español.

La tasa de empleo masculina se situó en el 58,24 %, mientras que la femenina fue del 48,19 %. Además, aunque las mujeres crecen en afiliación y ocupación, siguen soportando una mayor presencia en desempleo, parcialidad y determinados sectores feminizados.

La contratación parcial también muestra una diferencia muy significativa: el 39,97 % de las mujeres contratadas trabajó a tiempo parcial, frente al 21,28 % de los hombres.

Esta realidad no puede interpretarse únicamente como una cuestión individual. Responde a factores estructurales: cuidados, segregación ocupacional, desigual distribución de responsabilidades familiares, concentración de mujeres en sectores con mayor parcialidad y barreras de promoción.

Desde la orientación laboral y las políticas activas de empleo, esto exige medidas específicas:

    • orientación con perspectiva de género;
    • formación en sectores con mayor proyección y menor feminización tradicional;
    • impulso de mujeres hacia perfiles tecnológicos, industriales, logísticos y energéticos;
    • acompañamiento a mujeres mayores de 45 años;
    • programas de recualificación para mujeres en situación de desempleo de larga duración;
    • medidas reales de conciliación y corresponsabilidad.

Mi opinión profesional es clara: no habrá modernización plena del mercado laboral si no se reduce de forma decidida la brecha de género en actividad, empleo, calidad contractual, parcialidad y promoción profesional.

5. El desempleo baja, pero el paro de larga duración sigue siendo una herida abierta

El desempleo descendió de forma significativa en 2025. La EPA situó la población desempleada en 2.477.100 personas, con una tasa de paro del 9,93 %, el valor más bajo de la última década. El paro registrado también se redujo hasta 2.408.670 personas, un 5,94 % menos que en diciembre de 2024.

La evolución es positiva. Pero el informe identifica un problema de fondo: el paro de larga duración.

En 2025, el 45,87 % del total de personas paradas llevaba más de un año inscrita como demandante de empleo. Esta situación afecta especialmente a mujeres y personas de 45 años o más. Entre quienes llevan más de 24 meses inscritas, casi dos de cada tres son mujeres.

Este dato debería estar en el centro de cualquier estrategia de empleo. Porque el paro de larga duración no es solo una estadística. Es una situación que deteriora competencias, reduce autoestima profesional, debilita redes de contacto, aumenta el riesgo de exclusión y dificulta cada vez más la reincorporación al mercado laboral.

Aquí la orientación laboral tiene un papel decisivo. No basta con derivar a ofertas. Es necesario construir itinerarios intensivos, personalizados y realistas, que combinen:

    • diagnóstico competencial;
    • recuperación de confianza profesional;
    • actualización formativa;
    • entrenamiento en búsqueda activa;
    • contacto directo con empresas;
    • intermediación cualificada;
    • acompañamiento posterior a la inserción.

En desempleo de larga duración, especialmente en mayores de 45 años, la clave no es solo buscar empleo. Es reconstruir empleabilidad.

6. Envejecimiento laboral y relevo generacional

El informe también recoge un dato de enorme importancia: el envejecimiento de la población afiliada continúa acentuándose. En 2025, el 50,90 % de las personas afiliadas tenía 45 años o más.

Este dato conecta con uno de los grandes desafíos del mercado laboral español: el relevo generacional.

En los próximos años, muchas empresas, administraciones, oficios y actividades económicas tendrán que afrontar la salida progresiva de trabajadores con experiencia. Esto afectará especialmente a sectores como industria, construcción, comercio tradicional, transporte, agricultura, cuidados y determinados servicios técnicos.

La pregunta estratégica es:

  • ¿Estamos preparando suficientemente a las nuevas generaciones para ocupar esos espacios profesionales?

Y también:

  • ¿Estamos aprovechando el talento sénior como activo productivo, formativo y social?

El envejecimiento laboral no debe verse solo como problema. También puede convertirse en oportunidad si se trabaja con inteligencia:

    • programas de mentoring intergeneracional;
    • relevo generacional en autónomos y empresas familiares;
    • formación dual vinculada a oficios estratégicos;
    • recualificación de trabajadores sénior;
    • transferencia de conocimiento en empresas;
    • emprendimiento sénior y autoempleo profesional.

Desde el desarrollo local, esta cuestión es especialmente importante. Muchos municipios y comarcas necesitan garantizar continuidad en actividades económicas esenciales: comercios, talleres, servicios personales, agricultura, hostelería, pequeñas industrias y negocios familiares.

7. Ocupaciones: entre la estructura tradicional y los nuevos perfiles

El análisis ocupacional del informe confirma una doble realidad.

Por un lado, las ocupaciones más contratadas y las más solicitadas por las personas desempleadas continúan concentrándose en los grandes grupos de ocupaciones elementales y trabajadores de servicios de restauración, personales, protección y vendedores. En conjunto, estos grupos representan el 61 % de la contratación y el 58 % de las solicitudes de empleo.

Por otro lado, el informe señala un cambio progresivo en la estructura ocupacional. Aunque los perfiles de menor cualificación siguen teniendo mucho peso, aumentan los grupos de técnicos y profesionales científicos e intelectuales y técnicos y profesionales de apoyo, tanto en contratación como en solicitudes de empleo.

Este dato es especialmente importante para entender hacia dónde se mueve el mercado laboral. España sigue necesitando personas para ocupaciones operativas, de atención, servicios, limpieza, hostelería, comercio y producción. Pero al mismo tiempo avanza la demanda de perfiles más cualificados, técnicos, analíticos y especializados.

El reto está en evitar una fractura entre dos mercados laborales:

    • uno de baja cualificación, alta rotación y menor progresión;
    • otro de alta cualificación, mayor estabilidad y mejores oportunidades.

La respuesta debe estar en la formación, la orientación y la recualificación. La empleabilidad de 2026 no puede limitarse a “encajar” personas en ofertas. Debe ayudar a que cada persona pueda evolucionar hacia mejores oportunidades.

8. Qué significa este informe para la orientación laboral

El informe del SEPE debe leerse como una herramienta de trabajo para orientadores, técnicos de empleo, formadores, responsables de políticas públicas, agentes de desarrollo local y entidades sociales.

Sus datos nos dicen que el mercado laboral español mejora, pero también que necesita una orientación más avanzada, más analítica y más personalizada.

La orientación laboral de 2026 debe trabajar en cinco direcciones:

1. Orientación basada en datos

Ya no basta con orientar desde la intuición o desde el conocimiento general del mercado. Hay que utilizar informes, observatorios, datos de contratación, ocupaciones emergentes, sectores en crecimiento y necesidades formativas.

2. Itinerarios personalizados

El mercado laboral no afecta igual a jóvenes, mujeres, mayores de 45 años, personas con discapacidad, personas migrantes, desempleados de larga duración o profesionales en transición. Cada colectivo necesita estrategias específicas.

3. Competencias digitales e inteligencia artificial

La IA ya está transformando procesos de selección, elaboración de CV, búsqueda de ofertas, análisis de perfiles, formación y productividad laboral. La orientación debe incorporar herramientas de IA, pero también enseñar a usarlas con criterio.

4. Reskilling y upskilling

La formación continua debe dejar de ser un complemento y convertirse en eje central de la empleabilidad. Muchas personas no necesitan empezar de cero: necesitan actualizar, reorientar o fortalecer competencias.

5. Acompañamiento emocional y profesional

El desempleo, especialmente cuando se prolonga, no solo afecta al currículum. Afecta a la confianza, la motivación y la identidad profesional. La orientación debe acompañar también esa dimensión humana.

9. Implicaciones para la formación y el desarrollo profesional

Los datos del informe refuerzan una idea que ya venimos trabajando en muchas líneas editoriales: la formación debe conectarse mejor con la realidad del mercado laboral.

Si el sector servicios concentra el grueso del empleo, hay que profesionalizarlo mejor. Si crecen los perfiles técnicos, hay que facilitar el acceso a competencias digitales y especializadas. Si existe paro de larga duración, hay que diseñar formación con acompañamiento, no cursos aislados. Si hay envejecimiento laboral, hay que planificar el relevo. Si persiste brecha de género, hay que intervenir con enfoque específico.

La formación para el empleo debe avanzar hacia modelos más prácticos, modulares, flexibles y conectados con empresas:

    • microcredenciales;
    • certificados profesionales;
    • FP dual;
    • formación en competencias digitales;
    • programas de recualificación sectorial;
    • formación en inteligencia artificial aplicada;
    • itinerarios combinados de orientación, formación y prospección empresarial.

Formar más no siempre significa formar mejor. La clave está en formar con propósito, con datos y con conexión real con oportunidades laborales.

10. Implicaciones para el desarrollo local

Desde la perspectiva del desarrollo local, este informe también deja un mensaje claro: no existe un único mercado laboral español. Existen múltiples mercados laborales territoriales.

Cada territorio tiene una estructura productiva, una demografía, una oferta formativa, una red empresarial y unas oportunidades distintas. Por eso, las políticas de empleo deben aterrizarse localmente.

El desarrollo local debe trabajar con preguntas concretas:

    • ¿Qué sectores generan empleo en mi territorio?
    • ¿Qué ocupaciones tienen más contratación?
    • ¿Qué perfiles demandan las empresas locales?
    • ¿Qué personas están quedando fuera del mercado?
    • ¿Qué formación falta?
    • ¿Qué oportunidades existen para jóvenes, mujeres y mayores de 45 años?
    • ¿Qué papel pueden jugar la economía social, el emprendimiento y el trabajo autónomo?

En este sentido, los datos del SEPE deben convertirse en una base para diseñar estrategias locales de empleabilidad. No solo para conocer el mercado, sino para actuar sobre él.

 

Mi opinión profesional: el reto ya no es solo el empleo, es la empleabilidad real

El Informe del Mercado de Trabajo Estatal 2026 deja una conclusión muy potente: España ha mejorado sus grandes cifras laborales, pero todavía necesita mejorar la calidad, la inclusión y la adaptación del empleo.

Estamos pasando de una etapa centrada en crear empleo a una etapa centrada en construir empleabilidad real.

Y esto implica cambiar la mirada.

No basta con celebrar máximos de ocupación si casi la mitad de las personas paradas son desempleadas de larga duración. No basta con mejorar la contratación indefinida si persisten desigualdades territoriales en estabilidad. No basta con que crezca el empleo femenino si las mujeres siguen soportando más parcialidad, más paro registrado y más concentración en determinados sectores.

El objetivo debe ser más ambicioso:

    • empleo con calidad;
    • formación con sentido;
    • orientación con datos;
    • políticas activas más personalizadas;
    • desarrollo local más conectado con el tejido productivo;
    • y una estrategia clara para que la digitalización y la inteligencia artificial no amplíen brechas, sino que generen nuevas oportunidades.

Conclusión

El mercado laboral español llega a 2026 con datos históricamente positivos. Más ocupación, más afiliación y menos desempleo. Pero también llega con una agenda pendiente que no puede ignorarse: brecha de género, paro de larga duración, envejecimiento, desigualdad territorial y necesidad de adaptación competencial.

Por eso, el verdadero reto no es solo tener más personas trabajando.

El verdadero reto es construir un mercado laboral más justo, más cualificado, más inclusivo y más preparado para los cambios que ya están en marcha.

En 2026, la empleabilidad no puede entenderse como una responsabilidad individual aislada. Debe ser una estrategia compartida entre personas, empresas, administraciones, centros formativos, servicios de empleo y territorios.

Porque el empleo crece.

Pero la pregunta de fondo es otra:

¿Estamos construyendo oportunidades laborales sostenibles, inclusivas y con futuro?

Descarga el informe del mercado laboral – presentación

Descarga el informe completo del mercado laboral