Cuando pensamos en un líder inspirador y transformador debemos analizar el concepto. Hay que empezar a transformar lo que entendemos por liderar hacia algo mucho más global. Las áreas de Recursos Humanos deben aportar las herramientas para que los líderes sean profesionales con las habilidades necesarias para que un equipo fluya.

Ser líder no es ser jefe

Cuando piensas en el tradicional jefe, van con él una serie de asociaciones que hoy en día hay que empezar a desterrar. Se trata de valorar a la persona y no al profesional. Porque no hay lo segundo sin lo primero. ¿Y cómo se consigue eso? Pues comprendiendo que lo que hace a un líder son las competencias que tiene y ha desarrollado para poder llegar a ser un buen profesional.

El líder no llega por llevar tantos años en la compañía o por ser contacto de nadie. El líder, a diferencia del jefe construye el equipo y no diferencia su posición de los demás, nada más que para asumir la responsabilidad. Trabaja para que el conjunto del grupo se desarrolle y evolucione. Su clave está en “el por qué”.

La diferencia es que los jefes no han tenido en cuenta aspectos relacionados con el bienestar de los empleados. No han valorado su felicidad, satisfacción o desarrollo, siendo el único objetivo conseguir mejores números para la organización. Los jefes evalúan resultados, pero obvian el factor humano y básicamente mandan y supervisan, son “el cómo”. El líder tiene en cuenta la experiencia del empleado.

El líder inspirador

Inspirar va implícito en un líder que pretende colaborar con su equipo. De hecho, los líderes naturales son personas que inspiran a los demás de una forma inconsciente, ya que su forma de pensar, de cuestionar, de buscar alternativas, de participar y de cohesionar a los miembros del equipo, hace que sean más competentes y productivos. Fomentan en los demás esa curiosidad, colabora y conecta para que haya sinergias y se producto un mayor rendimiento.

El verdadero líder inspirador ve el efecto de su trabajo en el resultado del equipo. Por eso el impacto es mayor y más positivo porque en realidad son los demás los que lo hacen posible. La inspiración hace efecto en el equipo y es palpable en los objetivos conseguidos.

Inspirar es contrario a mandar. Por eso se trata no tanto de que des órdenes, sino de que seas un ejemplo. Construye el camino y confía en tu equipo, dándoles espacio, libertad y empoderándoles, de manera que puedan ser proactivos. Cuanto más empático, mejor conectarás con ellos. Y conectar significar entender y comprender las necesidades, de manera que juntos lleguéis al objetivo. La relación con tus empleados es esencial para llegar a ser un líder inspirador.

En realidad, el líder inspirador trabaja de manera compartida y colaborativa y no individual. Apóyate en tu gente y ellos darán lo mejor de cada uno. Hazles partícipes.

El líder transformador

Buscan llegar a conseguir el proyecto, darle forma y poder avanzar. Se trata de competencias que hacen que no se conforme con lo establecido y que busque innovar y provocar esa misma reacción en su equipo. El líder transformador es el que no se cansa en la búsqueda de nuevas fórmulas. Pero además son los que se ponen al frente de cualquier cambio para facilitarlo al resto.

Un líder que se pone delante es coherente y da credibilidad. Se basan en conocimientos y experiencia para resolver las situaciones, pero aprovechan cualquier valor que el equipo aporta. Sabe detectar esas habilidades y las potencia, de manera que los empodera y capacita para seguir creciendo. Y en eso consiste la verdadera transformación.

El líder transformador es entusiasta y se arriesga. El carisma suele acompañarlos y busca la excelencia. Apoya nuevas iniciativas y fomenta el crecimiento de cada uno de los miembros del equipo.

Consejos para ser un líder inspirador y transformador

Hazte preguntas, cuestiona cómo están las personas de tu equipo y cuida de su bienestar, motivación y trabaja con ellos en las dificultades. Escucha sus ideas y ayúdales en sus caminos. Valora el trabajo de tu equipo, comunícate y se positivo. Comparte tus conocimientos y enseña a otras personas.

Un importante ejercicio como punto de partida es el autoconocimiento. Debes saber quién eres, aceptar tus áreas de mejora y tus fortalezas. No siempre es fácil ponerse delante de un espejo, pero el resultado es mucho más eficaz. Has de conocer a tu equipo y a cada una de las personas con las trabajas mano a mano.

Sé más estratégico, es decir mira más allá y pregúntate cuáles son los verdaderos objetivos y cuándo los quieres conseguir. Diseña un plan y verás claramente cómo y quiénes te ayudarán a lograrlo. El día a día sin estrategia, te va a frenar, mira en conjunto con tu equipo.

Puedes seguir siendo el que decide lo que hay que hacer y cómo, imponiendo tu criterio sin más, mandando, o hacer que tus empleados sean más felices, se desarrollen y puedan disfrutar de un líder inspirador y transformador.

 


 

FUENTE:  vía @IMFFORMACION

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