Mitos y verdades de lo que implica innovar

Innovar es un concepto bonito que, sin embargo, pocos saben explicar, entender y aplicar en su empresa. Para poder sacar el mayor partido a proyectos que tengan como principal elemento a la innovación, Grupo Blc -una compañía española experta en la gestión de personas- ha lanzado un decálogo que muestra las verdades y mitos que éste término ha arrastrado hasta el día de hoy.

Grupo Blc son expertos desarrollando proyectos de innovación desde los diferentes ámbitos de Gestión de Personas, área en la que son especialistas. Según la compañía, “aunque la denominación, tratamiento y alcance de todos ellos ha sido distinto, para adecuarlos mejor a las necesidades y circunstancias de nuestros clientes, hemos aplicado determinados elementos que son importantes a la hora de llevar a cabo un proyecto ligado a la innovación“.

En este sentido, Grupo Blc señala las 10 claves que toda empresa debe seguir si busca que ese proyecto, plan o idea innovadora tenga un enfoque eficaz y potencialmente expansiva.

  • La innovación es una necesidad crítica, no una opción

Con la globalización, las organizaciones no pueden permitirse quedarse atrás, sin adaptarse a las nuevas circunstancias económicas, sociales, de recursos, tecnológicas, legales, etc. La innovación, por tanto, debe entenderse como una dinámica de cambio, ya que es más fácil cambiar de dirección, acelerar o frenar, si uno ya se está moviendo.

  • La innovación no es una moda

Desde el Grupo Blc, defienden que este término, tan en tendencia en los últimos años, ha existido como concepto desde siempre. “El término quizás ha sido vapuleado, de la misma manera que lo han sido otros como  “calidad” y “orientación al cliente”, pero tendremos que encontrar la forma de redefinirlo, para que recupere su verdadero y trascendental sentido“, señalan desde la compañía experta en la gestión de personas.

  • La innovación tiene que formar parte de la cultura de la organización

Las compañías deben aplicar la innovación en todas las actuaciones que lleven a cabo, especialmente en la cultura de empresa, ya que, en caso contrario, se podrían ver limitadas a acciones aisladas de relativa repercusión corporativa.

No basta con adquirir conocimientos, desarrollar habilidades o generar actitudes. Es una filosofía que hay que entender, integrar y compartir. “Debemos plantearnos para qué hacemos las cosas, qué estamos haciendo y cómo lo estamos haciendo”, señala el Grupo Blc. “Esto transformará nuestra relación con nosotros mismos y nuestra relación con el entorno”, destacan.

  • La innovación es crear algo que aporte un valor diferencial real

“No una mera sofisticación, -defienden- sino será, fácil y rápidamente, sustituida por otra y la inversión realizada no habrá sido tan rentable“.

  • La innovación busca satisfacer nuevas necesidades o las ya existentes, pero de una manera mejor.

Por eso, siempre empieza en las personas, modifica los procesos y requiere de diferentes recursos para llevarla a cabo, transformando las organizaciones de forma profunda y constante. La tecnología no puede ser el punto de partida, sino el elemento que lo haga posible de una forma más fácil, rápida o rentable.

  • Existen múltiples formas de innovar

La innovación producida puede ser cultural, empezando por una redefinición de los pilares de la organización; de gestión de personas, por ejemplo, los smartworking; puede ser aplicada a procesos o metodologías; estar ligada a la tecnología, especialmente ahora que estamos en la era de la digitalización; a la creación o mejora de productos y servicios; también de experiencias aisladas y vinculadas a clientes, accionistas, empleados, colaboradores, proveedores, o globales que afecten al conjunto de la sociedad en general; puede servir para identificar nuevos sectores de mercado o nuevos públicos objetivo; o relacionarse con expansión de canales -tanto on line como off line- de comunicación o venta y la forma en la que la empresa interactúa con ellos.

  • La innovación se nutre de la diversidad

Por muy bien pertrechado que esté, la innovación no nace del pensamiento único. En un mundo diverso, con clientes diversos, las empresas sólo pueden ser diversas y actuar en consecuencia, teniendo empleados diversos, aprovechando e integrando esa diversidad en la gestión de la organización.

  • La innovación es impredecible

La innovación más importante puede provenir de quien menos te lo esperas, por eso conviene involucrar tanto talento como haya disponible y no limitarlo a un grupo reducido de personas.

Todas las personas que trabajan en la empresa pueden hacer grandes aportaciones, ya que sumando lo que todos ellos saben, se podría obtener la imagen global real de la organización y el conocimiento particular de cómo suceden las cosas. Además, pueden tener también la visión de los clientes y aportar una cierta perspectiva de lo que podría demandar el mercado. Con esto, no quiero decir que no preguntemos fuera (que sería lo ideal), sino que aprovechemos todo lo que ya tenemos dentro.

  • La innovación requiere esfuerzo intelectual, temporal y económico

Los procesos de innovación no son exitosos sólo porque nacen de una idea genial. Es necesario que quien tenga los recursos, los aporte, y así poder pasar de lo intangible a lo tangible, de la inversión a la rentabilización, del prototipo al producto mínimo viable y, finalmente, al producto final mejorado.

  • La innovación no es un hecho puntual.

La innovación es un proceso constante de crecimiento discontinuo que se retroalimenta de los aciertos y los errores, hasta llegar a conseguir lo que realmente persigue. Las empresas que no comprendan la innovación desde esa perspectiva de emprendizaje (aprendizaje a través del emprendimiento, sea interno o externo), tienen muchas posibilidades de abandonar el proceso tras los primeros contratiempos.


FUENTE: EQUIPOS Y TALENTO

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